Por Roberto F. Campos
Con la elección de La Habana entre las siete ciudades Maravilla del Mundo, la capital cubana no solo adquiere un galardón, sino una responsabilidad ante millones de miradas que hoy se posan sobre esta urbe.
Quienes simplemente la tenían como una referencia geográfica, ahora probablemente estén planeando un viaje a esta villa para conocerla en profundidad, y de esa manera desmentir a quienes ponen en duda tal condición.
No faltan quienes han criticado la elección pues observan las dificultades, solamente, sin tener en cuenta que la cultura, el brillo y el movimiento de esta ciudad ponen un toque especial de distinción ante los ojos de los muchos visitantes que llegan a ella anualmente para andar sus calles.
En igualdad de condiciones a La Habana se erigieron, también, con el galardón: Beirut (en Líbano), Doha (Qatar), Durban (Sudáfrica), Kuala Lumpur (Malasia), La Paz (Bolivia) y Vigan (Filipinas). Sin embargo, a juicio de este cronista, nuestra ciudad se destaca, sobre todo, por su colorido, sus pintorescos detalles, la calidez del ambiente habanero y por la permanente jovialidad de su gente.
La inclusión entre las principales ciudades seleccionadas constituye, sin dudas, estímulo particular para la industria turística del país. La sola nominación de La Habana al concurso, preparado por la fundación suiza New 7 Wonders, reportó desde sus inicios favorables impactos en los sectores económico y recreativo de la nación.
El director de esa organización, el británico Jean-Paul de la Fuente, quien visitó nuestra capital del 24 al 27 de noviembre de 2014, se mostró muy favorable al otorgamiento cuando el presidente fundador de N7W Foundation, Bernard Weber, diera a conocer la lista final de las siete ciudades maravillosas.
Durante una reunión con la prensa, De la Fuente afirmó que muchas personas en el mundo quieren a La Habana y votaron por ella. Recordó que este es el tercer concurso que organiza la Fundación, creada en 1999 en Suiza, que ha tenido antecedentes en el de las siete maravillas del mundo moderno y de las siete maravillas de la naturaleza.
Explicó que en las dos indagaciones anteriores reunieron unos 600 millones de votos y reconoció que el concepto es sencillo para ellos, pues Maravilla es, simplemente, lo que piensa la gente. De ahí que se tenga en cuenta la votación mundial.
Este 7 de diciembre se dio a conocer el veredicto finalista, que, por supuesto, conmina a los cubanos a mirar su capital con nuevos ojos, a preservarla y cuidarla aún más, pues se incrementará el número de personas en el orbe que querrán ahora visitarla.
Dicha competencia es organizada por la N7W, institución que en 2007 implementó un sistema de votación on line. El actual proceso comenzó en 2011 con más de 1 200 nominaciones de aproximadamente 220 países.
El británico mencionado es un convencido de la importancia del concurso y lo caracterizó como una buena idea. Dijo que algunos escenarios, incluso, tuvieron después que construir otro aeropuerto debido a la amplia demanda de viajeros interesados en conocer esos espacios.
Recordó que las más importantes metrópolis del mundo no están en la lista, como por ejemplo Nueva York o Tokio, porque la gente, en su elección, reconoce valores como la cultura y otras diversas potencialidades.
Por tanto, La Habana acaba de ratificar su brillo, el cual debe ser defendido a capa y espada por todos sus moradores, incluidos los que se han asombrado con su elección, porque no la estimaban posible.
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