Literatura

Bicentenario de La Avellaneda Tula, La peregrinaPor Marta Denis ValleVivió muchos años fuera de su patria esta cubana nacida en Puerto Príncipe, Camagüey, el 23 de marzo de 1814, y sabedora ya de su condición errante, utilizó el pseudónimo La Peregrina al publicar sus primeros versos en Cádiz, España.Es Gertrudis Gómez de Avellaneda, de temperamento fogoso y vivo, una figura mayor de las letras hispanas: alcanzó renombre, principalmente, con su obra lírica y dramática.Sin embargo, la Academia Española le negó el ingreso por ser mujer.Niña precoz, creció, se formó y educó en el punto de unión y desunión de sus ancestros: su madre, una criolla de antigua familia camagüeyana y el padre, capitán de un navío español, muerto tempranamente.Dicen sus biógrafos, que escribía cuentos a edad temprana, declamaba versos y tomaba parte en representaciones dramáticas.Su vida cambió para siempre cuando el padrastro —igualmente oficial español— llevó la familia a España; Tula tiene 22 años y, con motivo de la salida del buque del puerto de Santiago de Cuba, el 9 de abril de 1836, escribe su famoso soneto Al Partir, que dice así:¡Perla del mar!  ¡Estrella de Occidente!¡Hermosa Cuba!  Tu brillante cielola noche cubre con su opaco velocómo cubre el dolor mi triste frente.¡Voy a partir!... La chusma diligente,para arrancarme del nativo suelo,las velas iza y pronta a su desvelola brisa acude de tu zona ardiente.¡Adiós, patria feliz, edén querido!¡Doquier que el hado en su furor me impelatu dulce nombre halagará mi oído!¡Adiós!... Ya cruje la turgente vela...¡El ancla se alza... El buque, estremecido,las olas corta y silencioso vuela.Su amplia obra creativa, en poesía y prosa, conserva aún altos valores. Los poemas fueron como su corazón y sus numerosas piezas teatrales, la imaginación en vuelo.Escribió también novelas —entre ellas Sab (1841) —, cuentos, leyendas, crónicas de viaje, artículos periodísticos, así como gran número de cartas y su autobiografía en las que aparecen sus sentimientos al desnudo.A su primer drama, Leoncia (1840), le siguieron Munio Alfonso y El Príncipe de Viana (1844), Egilona (1845), Saúl (1846), Baltasar (1858), Flavio Recadero (1851), La verdad vence apariencias (1852), Errores del corazón (1852) y Tres Amores (1859).Hortensia (1850), Los puntapiés (1851) y La sonámbula (1854) no fueron impresos y se consideran perdidos.En comedias, produjo La hija de las flores (1852), La aventurera (1853), La hija del rey René (1855), Simpatías y antipatías (1855), Los oráculos de Talía (1855) y El millonario y la maleta (1870).En 1869 tradujo del francés y adaptó Catalina, de Alejandro Dumas padre.El 27 de enero de 1860 recibió un homenaje nacional en el teatro Tacón de La Habana y allí la coronó la poetisa Luisa Pérez de Zambrana.A España partió de nuevo el 21 de mayo de 1864, después de enviudar por segunda vez; su esposo, el coronel español Domingo Verdugo, falleció en Pinar del Río, en 1863.De intensa vida sentimental, La Avellaneda falleció en Madrid, el primero de febrero de 1873, triste y casi olvidada por sus amigos de otros tiempos.

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