Los agradecidos te acompañan.

Cuba está atenta y expectante, un héroe de espalda alada se ha dado cita ahí, orgulloso del porvenir.

Un día como hoy, hace 94 años, Birán fue testigo del nacimiento de un revolucionario extraordinario y de un político intachable: Fidel Castro Ruz, nuestro invicto Comandante en Jefe.

Su aporte ha sido innegable en la construcción de la Revolución y el socialismo en la mayor de las Antillas. Abanderado de Martí, fiel a los preceptos íntegros y a las causas justas; proyectó la acción del Moncada, se atrincheró en la Sierra y aunó a las fuerzas revolucionarias a favor de un bien común: la independencia de Cuba.

Con su entrada triunfante a La Habana fue el artífice de un hecho inédito en la historia latinoamericana y que ha perdurado por más de 60 años. Hacedor de generaciones, Fidel nos inculcó los principios y valores que rigen a los cubanos dignos de su tierra: modestia, desinterés, altruismo, solidaridad, heroísmo, audacia, realismo, patriotismo e internacionalismo. Su vida entera la dedicó a la dignificación de una república “con todos y para el bien de todos”.

Fidel fue, además, fiel defensor de que un mundo más justo y equitativo era posible y que una América unida era la única manera de enfrentar al “gigante de siete leguas”. Por ese ideal también batalló, incansablemente. Porque “ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad y quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo”.

Maestro, Comandante, siempre estás y estarás presente. Cuba te añora y te recuerda en cada una de sus luchas. Aunque unos pocos, ciegos de odio y soberbia; no perciban la grandeza de tu obra, los agradecidos te acompañan.

¡Viva Fidel!

¡Viva la Revolución cubana!

¡Patria o muerte!

¡Venceremos!

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