Los Cinco

Una ola de cintas amarillas
Por Deisy Francis Mexidor
Una ola de solidaridad se anuncia a favor de la causa de los antiterroristas cubanos, cuando se cumplen, este 12 de septiembre, 15 años de ser arrestados en la ciudad estadounidense de Miami.
El Comité Internacional por la Libertad de Los Cinco, integrado por ciudadanos extranjeros residentes en Cuba y en otros países, convocó a amigos y grupos solidarios a multiplicar cintas amarillas, símbolo de la esperanza, por el retorno de esos hombres a su patria.
Durante las acciones que se realicen en la jornada del 5 de septiembre al 6 de octubre, en especial las del 12, día que marca el aniversario 15 del arresto de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert, deberán portarse cintas amarillas, expresó la agrupación.
Se espera que tanto "en Estados Unidos como en todas partes del mundo, en las marchas, plantones, actos y vigilias, frente a la Casa Blanca y a las embajadas de Washington, se lleven cintas amarillas, como las que usarán los familiares de Los Cinco y todo el pueblo cubano que espera el regreso de sus hijos a la Patria", auguró el Comité en un reciente comunicado.
Son "15 años de injusta cárcel, 15 años de venganza por el delito de ser dignos y defender el derecho a la vida de su pueblo; 15 años que son una vergüenza para el más elemental principio de justicia; 15 años de perversas manipulaciones, de violaciones a ellos y sus familias", ratificó el Comité.
Y a pesar de ello, Los Cinco no guardan odio, ni rencor y todo lo que nos piden es que hagamos llegar al pueblo estadounidense la verdad, añadió.
La convocatoria se sumó a la alocución difundida previamente por la televisión nacional, en la cual René González pidió que el país se llene de cintas amarillas el 12 de septiembre "y que el visitante o el corresponsal extranjero que esté en la Isla no puedan ignorarlo" y no pueda dejarse de reportar que el pueblo cubano aguarda por cuatro de sus hijos, que aún permanecen en cárceles estadounidenses.
La cinta amarilla es un símbolo para el pueblo estadounidense, basado en una legendaria canción de amor, cuya historia se ha ido adaptando, pero ha perdurado por más de un siglo.
Esta campaña retoma la letra de la canción “Tie a Yellow Ribbon Round the Old Oak Tree (Ata una cinta amarilla en el viejo roble)” de Irwin Levine y L. Russell Brown  e interpretada por Tony Orlando, que ocupó en 1973 los primeros lugares en la lista de preferencia popular.
En ella se cuenta sobre un preso que está al salir de la cárcel y lo único que le pide a su amada es que, si aún lo quiere, si aún lo espera, ate una cinta amarilla en un árbol.
Eco desde Marianna
Poco después de esta convocatoria, Antonio Guerrero pidió, desde la penitenciaría donde se encuentra, atar cintas amarillas en señal de solidaridad y esperanza por el regreso a su patria.
Guerrero se sumó mediante la poesía al llamamiento lanzado por su compañero René González para atraer la atención sobre el caso, a través de esta iniciativa de las cintas amarillas.
Por eso, "sumándome a las palabras de René, escribí estos sencillos versos, dedicados, con infinito aprecio y eterno agradecimiento", dijo en un mensaje fechado en la penitenciaría federal de Marianna, Florida.
El poema “Ata una cinta amarilla”, conmina a todos a realizar esa acción "para que la vea el mundo, como una flor extendida, a la punta de una estrella". Guerrero termina su mensaje con un "cinco abrazos fuertes, venceremos".
Las cintas amarillas se han replicado en las redes sociales, en especial Twitter y Facebook, y el movimiento solidario aspira a que se multipliquen a nivel mundial durante las acciones que se realicen en la jornada, en demanda de la liberación de estos hombres entre el 5 de septiembre y el 6 de octubre.
Los Cinco fueron arrestados en la ciudad de Miami el 12 de septiembre de 1998, mientras monitoreaban los planes de grupos criminales de origen cubano, que con total impunidad han operado desde allí contra Cuba, por más de 50 años.
Distintos expertos han señalado la irracionalidad de las condenas que cumplen Hernández (doble perpetua más 15 años), Labañino (30 años), Guerrero (21 años más 10 meses y cinco años de libertad supervisada y González Llort (17 años y nueve meses).
El 22 de abril, René González arribó a La Habana con un permiso de las autoridades estadounidenses para asistir a las honras en memoria de su padre fallecido ese mes.
Ya aquí, presentó una moción para que le permitieran continuar en Cuba junto a sus seres queridos, a cambio de la renuncia a su ciudadanía norteamericana, condición a la que accedió el 3 de mayo la jueza de distrito sur de Florida, Joan Lenard.
González Sehwerert había salido de la prisión en octubre de 2011 al cumplir su injusta sanción y, como pena accesoria, pasó a régimen de libertad supervisada dentro del territorio de Estados Unidos.
Un panel de la Organización de las Naciones Unidas concluyó en mayo de 2005 que el arresto de estos hombres es ilegal y arbitrario, pero la Casa Blanca nada ha hecho hasta hoy para solucionarlo.
Texto del poema “Ata una cinta amarilla”, de Antonio Guerrero:
Bajo la lluvia del tiempo,/
entre nuestras dos heridas, /
por donde viene la luz/
ata una cinta amarilla./
En el balcón de tus sueños,/
en el árbol de la esquina,/
en tu puerta que es mi puerta/
ata una cinta amarilla./
Para que la vea el mundo/
como una flor extendida,/
a la punta de una estrella/
ata una flor amarilla./
Aunque sé cuánto me amas,/
cuánto es tu vida mi vida;/
aunque bien sé que me esperas/
ata una cinta amarilla.

 
 

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