Los Cinco

Antonio Guerrero: Me quedan muchos poemas por escribir en libertadPor Deisy Francis MexidorEl 12 de septiembre de 1998, cuando fue arrestado en la ciudad estadounidense de Miami, el antiterrorista cubano Antonio Guerrero Rodríguez no había cumplido los 40 años.A partir de ese instante la historia de su vida, al igual que la de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Fernando González Llort y René González Sehwerert, impuso pruebas a las que ha logrado sobreponerse por ese extra que tiene respecto a fortaleza de espíritu y convicciones.Más de tres lustros después de aquella madrugada del 12 de septiembre y ahora con 55 años, Antonio escribe desde el frío gris de la prisión, allá en Marianna (Florida), acerca de sueños, esperanzas y esa merecida libertad por venir.Y, sobre todo, fiel al mensaje que suscribiera el 17 de junio del 2001 junto a sus compañeros, en el cual le expresaron al pueblo de Estados Unidos que para cumplir sus misiones los “guió un fuerte sentimiento de solidaridad humana, amor a nuestra Patria y desprecio por todo lo que no respete la dignidad del hombre”.Recuerda, además, los días de febrero del 2002, casi dos meses después de las vistas de sentencia, cuando los trasladaron a cinco distantes cárceles en ese empeño infructuoso por quebrarlos.Graduado en 1983 de ingeniero en Construcción de Aeródromos en la desaparecida Unión Soviética, fue condenado en el 2001 en Miami a cadena perpetua más 10 años, como resultado de un amañado proceso judicial efectuado allí.El 13 de octubre de 2009 su sentencia fue reducida a 21 años más 10 meses de cárcel y cinco años de libertad supervisada, esta última por su condición de ciudadano estadounidense.Fue en Miami donde nació el 16 de octubre de 1958, día en que, coincidentemente, también vino al mundo, pero en 1992, el menor de sus hijos, Gabriel.Sin proponérselo ha devenido Héroe de la República de Cuba, un título que ostentan también sus hermanos, como se consideran entre ellos.Los Cinco, basta que se les mencione así para identificarlos, trataron de frenar planes violentos financiados y organizados contra Cuba desde el sur de la Florida por grupos de la extrema derecha cubanoamericana.Hijo de Antonio Guerrero Cancio (fallecido) y Mirta Rodríguez Pérez, Tony, como le llaman sus amigos, se declara un apasionado del color azul porque su padre fue un seguidor hasta la médula del equipo de pelota Industriales y porque azul es “nuestro cielo libre y las tres franjas de nuestra bandera”, según dijo en sus “respuestas, no rebuscadas, sino salidas al directo del corazón”, al cuestionario de Prensa Latina.¿Cómo fue Tony niño y de joven universitario? Hazme una anécdota que te haya marcado en esa época.El día que falleció mi padre, teniendo yo apenas 11 años, íbamos a ir para la funeraria, y mi tío Mingue, antes de salir, me puso sus manos en mis hombros y me dijo: “Ahora tú eres el hombre de la casa. No puedes llorar. Tienes que ser fuerte”.Siempre traté de cumplir con lo que él me pidió.Poco después de aquel duro golpe decidí becarme para aliviar la situación financiera en que vivíamos.Luego partí a estudiar a la antigua URSS y, aunque ya la casa tenía sus hombres, seguí jugando mi papel desde la distancia.¿A quién quisiste parecerte? Al hombre nuevo que nos convocó que fuéramos el Che, con su palabra y con su acción.Habla un poco del tiempo.Un par de años antes de nuestro arresto, me dio por leer muchas cosas sobre el budismo y me interesó mucho lo que hablan acerca del presente.Pienso que tienen mucha razón cuando afirman que el único tiempo real es este instante que estamos viviendo.Eso lo he transformado en concentrarme en la importancia de cada segundo de vida, el valor de dar amor ahora mismo, a cada paso, así como pensar en cada amanecer que si podemos ser “un tilín mejores y mucho menos egoístas”.¿Cómo eres, por ejemplo, nadie te imagina levantando la voz, alterado? Sí, tengo la dicha de ser una persona ecuánime, la razón no necesariamente está en el que más grita; aunque defendiendo mis puntos de vista a veces se me va la mano, digo, se me va la voz.¿Te animas a hacer una relación de libros, películas, personajes favoritos de ficción y personalidades históricas? Libros (citando solo algunos): La edad de oro y Versos sencillos de José Martí; Esta es tu causa, Respondo por todo, Mi ser querido, trilogía del autor ruso Yuri Guerman; Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; El Diario del Che en Bolivia; La victoria estratégica de Fidel, y todo lo de Julio Verne.En cuanto a películas La muerte de un burócrata (1966, una comedia cubana del director Tomás Gutiérrez Alea); Tiempos modernos (1936) y La quimera de oro (1925), de Charles Chaplin, y El Padrino I Parte (1972, de Francis Ford Coppola).Los personajes de ficción que admiro son Robinson Crusoe, El Principito, Dartañán y Los tres Mosqueteros. Mientras que las personalidades históricas del mundo: Lenin, Ho Chi Minh, Chávez, Mandela.De Cuba: Maceo, Gómez, Martí, Che y Fidel.¿Si te digo Hugo Chávez? ¡Socialismo o muerte! ¿Lenin? La Gran Revolución.¿María Teresa de Calcuta? Es mejor dar que recibir.¿Charles Chaplin? El mejor cine.Nunca han podido arrebatarte la alegría, la sensibilidad, ¿cómo es posible? Es que vivo convencido de que nada es mejor para enfrentar el mal tiempo y para curar una herida o aliviar un dolor que una sonrisa, un pensamiento positivo, un gesto de amistad o de cariño. Sumemos a eso el amor que recibimos de tanta gente con el que nos alimentamos cada día.Cuéntanos la anécdota sobre las canciones de Silvio en medio de todo aquello.Debo explicar que ese “todo” eran las celdas de castigo del hueco, eran las jaulitas (no tengo otro nombre mejor) donde nos sacaban a la llamada recreación, eran las celdas de espera para ir o regresar de la sala de la Corte; además, ese “todo” era la tortura física y psicológica de permanecer en un espacio tan reducido por 24 horas, sin poder tomar el sol.Era el “todo” de mantenernos aislados y hasta negarle la visita de las hijas a René; era el todo de la precaria atención médica, de la alimentación insuficiente, de la falta de un libro o de un radiecito que hasta los más indisciplinados reclusos podían tener allí, en aquella área.Era el “todo” de la incertidumbre, porque se iniciaba el proceso y comenzábamos a darnos cuenta de la magnitud de toda la patraña que se tramaba para darnos las más largas sentencias.Y ese “todo” no fue cosa de unos días ni de unas semanas ni de dos meses que es el tiempo máximo de castigo permitido al sancionar a algún recluso y enviarlo a una celda del “hueco”. Ese “todo” duró 17 meses tras nuestro arresto.Las canciones de Silvio, cantadas a todo galillo, eran nuestra recreación, era nuestra manera de darnos aliento, a veces hasta de decir donde estábamos y hacer saber que estábamos bien. Gerardo nos enseñó la letra y la música de El Necio.Querían hacernos traicionar a la dignidad, a la verdad, en resumen, a nuestro amado pueblo; como dicen los presos, “rompernos” y que nos “partiéramos” en mil pedazos.Y nosotros ahí, resistiendo, cantando como unos buenos necios.Y seguimos así, cuando han pasado casi 16 años.Repuesta para un pie forzado: yo soy un tipo así.Si yo soy un tipo así Es porque solo sé amar Y porque trato de dar Siempre lo mejor de mí; porque aprendí de Martí, de Maceo, Frank, Abel, del Che, Camilo y Fidel que “patria es humanidad” y que un hombre de verdad es el que es valiente y fiel.¿El poema que te falta por escribir? Espero siempre me falte un poema por escribir, y confío que habrán muchos poemas en libertad, los cuales pronto estaré escribiendo.Si ahora mismo cerraras los ojos...Veo a mi madre conversando conmigo en el portal de la casa, mientras mi hermana prepara en la cocina un arroz frito para una comida con mis hermanos y sus esposas.

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