Los cubanos también saben "rockear"

Por Charly Morales Valido
Fotos: Manuel Muñoa

Decir que el cubano sabe de música es una perogrullada. Y aún así, el estereotipo de rumberos y bailadores de salsa persigue a este pueblo que sabe apreciar una buena sinfonía, un cadencioso tango o el rock más clásico.

Y si alguien lo duda, que les pregunten a los músicos del grupo estadounidense The Dead Daisies.

En efecto, la superbanda constató que los cubanos no solo "rockean", hasta cantan algunos clásicos de un género en teoría distante de los gustos tropicales.

Los conciertos de la formación, en el habanero Teatro Maxim Rock y el Salón Rosado de la Tropical, demostraron que el cubano también tiene una sensibilidad hacia géneros como el blues y el metal.

En particular, los visitantes quedaron felizmente pasmados cuando un mosaico generacional de gargantas cubanas entonó el "All Right Now", un clásico de la banda Free.

Para Richard Fortus, guitarrista de Guns N’ Roses, no hubo tal sorpresa. En los días previos al concierto confesó que tenía altas expectativas con los cubanos, y la respuesta del público se las confirmó.

Aunque estos músicos vinieron a conocer a los cubanos, los cubanos los conocían a ellos hace años, de su trabajo en bandas de culto como los Rolling Stones, Guns N’ Roses, Ozzy Osborne, Thin Lizzy, INXS y Motley Crue. En realidad, lo único nuevo para los anfitriones era tenerlos en vivo.

Si bien esporádico, no es un fenómeno nuevo. Hace exactamente una década, la banda estadounidense Audioslave convocó a decenas de miles de amantes del rock frente al Malecón habanero, para uno de los conciertos más memorables de todos los tiempos, una explosiva mezcla de rock, blues, grunge y metal poderoso.

Un lustro más tarde, la agrupación Kool and the Gang aterrizó en esta capital para pagar una vieja deuda sentimental con muchos cubanos, que bailaron funk al duro, como si hubieran viajado en el tiempo a una añorada juventud.

Algo similar a lo que sintieron los románticos cuando vino Air Supply, o el salvadoreño Álvaro Torres.

A su vez, el desaparecido Festival Leo Brouwer de Música de Cámara solía traer a "monstruos" de los géneros cultos, como el cellista Yo Yo Ma.

Hace poco vino también el suizo Set Philippe Cohen, antiguo integrante de Gotan Project, emblema de la llamada "World Music", y así un sinfín que artistas que no solo vienen a traer su arte, sino a beber del nuestro, o sea, de ese surtidor rítmico que es Cuba.

Cada año, diversas ciudades de Cuba celebran eventos, festivales y conferencias sobre las más variadas manifestaciones artísticas.

Por esa riqueza el sabio Fernando Ortiz calificó a la cultura cubana como un "ajiaco", ese caldo nacional que acepta ingredientes de toda índole. Sustancioso, variado, delicioso y siempre agradecido.
 

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