Los dos callejones más interesantes de Cuba

Por Roberto F. Campos

El paisaje urbano de Cuba tiene muchas curiosidades: calles cortas, paseos históricos, sitios donde ocurrieron acciones culturales y tradicionales, pero en la actualidad, por lo menos para este periodista, existen dos callejones muy particulares, no solo de La Habana, sino de toda Cuba.

Hamel

Cosmopolita y animado, con bailes de origen africano todos los domingos al mediodía, así de simple y compleja puede ser la descripción del callejón de Hamel de la Ciudad de La Habana, fiesta cubana perenne para quienes aman la alegría.

Se trata de un centro de adoración, relacionado con la santería o regla de Ochá, traída en el siglo XVI por los esclavos africanos obligados a trabajar en Cuba por los colonizadores españoles.

Sin embargo, ese escenario (callejón de Hamel entre Aramburu y Hospital, Centro Habana) constituye mucho más de lo que a simple vista se puede apreciar, pues se trata pinturas y símbolos religiosos y nacionales acompañan los edificios y casas que cubren el callejón. Un colorido que inunda, dibujado en portones, rejas, fachadas y hasta en los cierres de algunas viviendas.

La santería es una fusión de creencias que incluyen hasta elementos del catolicismo y el africanismo en general.

Estos detalles se entrelazan en el callejón, cuyo nombre proviene del estadounidense-franco-alemán Fernando Belleau de Hamel, transportista de armas durante la Guerra de Secesión (1861-1865), quien luego se instaló en ese lugar.

Sin embargo, su valor se resalta en 1990, cuando comienza la iniciativa del artista Salvador, quien se codeó con activos colaboradores para desarrollar esa idea.

Entonces todas las paredes se llenaron de pinturas y murales muy interesantes que convirtieron inmediatamente al lugar en un punto de visita y credo.

Se instalaron pequeños talleres, galerías de arte y altares con enfoque en tres religiones de origen africano: santería, palo monte y la cofradía Abakuá.

Entre sus visitantes estuvieron los estadounidenses Harry Belafonte y Sidney Pollack o el fallecido cantante cubano Francisco Repilado, conocido en el mundo como Compay Segundo.

Desde 1993, comenzó realmente la presentación de encuentros culturales de distinto tipo, todos relacionados con los temas que se muestran en el lugar.

Un espacio realmente único, fotografiado por viajeros llegados a la Isla en plan de turismo o ejecutivos deseosos de conocer más de cerca la cultura autóctona insular.

 

Barberos

 

El peluquero Gilberto Valladares (Papito) fue uno de los emprendedores locales que participó el 21 de marzo de 2016 con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en una reunión de dialogo e intercambio.

Ese encuentro ocurrió en el antiguo almacén de la Madera y el Tabaco, de La Habana Vieja, donde el estilista dijo al mandatario que en la actualidad el 95 por ciento de los peluqueros en este país pertenecen al sector privado.

Papito, como todos le conocen, es responsable de uno de los proyectos más interesantes como rescate social para La Habana Vieja, con el nombre de Artecorte (con premio mundial), ubicado en un callejón sui géneris, el de los Barberos.

La labor de la Oficina del Historiador de la Ciudad (Eusebio Leal) estimula diferentes planes surgidos en la comunidad tal y como lo reconoció oportunamente Gilberto Valladares.

Este proyecto fue elegido entre 300 de su tipo en el mundo mediante un concurso internacional auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y la Organización Mundial de Ciudades Patrimoniales.

Inaugurado en 1999, Artecorte se inició en la casa de Papito, quien vive en el callejón, y expandió su influencia con el apoyo de Leal para incluso a partir de sus beneficios económicos fundar una escuela de barbería y peluquería gratuita para jóvenes del área.

Artecorte se engarza con un barbeparque, o parque infantil de barbería, en el que los niños además de jugar en aparatos con figura de herramientas de peluquería, pueden pelarse en un salón creado allí.

El proyecto tiene su eje en la casa de Papito, especie de museo activo con centenares de piezas de barbería rescatadas para una colección viva, pues allí los clientes se atienden el cabello con Papito y un grupo de sus colaboradores.

Y el callejón de los Barberos, sumamente simpático y colorido, cuenta con restaurantes, barberías, escuela de ese oficio y de peluquería, asientos para tomar sombra en los paseos, muchas flores y gente amable que es capaz de conjugar la iniciativa de Papito con el interés por desarrollar el turismo urbano, de cara a las tradiciones y los nuevos tiempos.

Callejón de los Barberos.Callejón de los Barberos, uno de los proyectos más interesantes como rescate social para La Habana Vieja.El proyecto lleva el nombre de Artecorte, en el Callejón de los Barberos.Artecorte se engarza con un barbeparque o parque infantil de barbería.Callejón Hamel cosmopolita y animado, con bailes de origen africanos.Callejón Hamel, se trata de un centro de adoración, relacionado con la santería.Callejón Hamel, un espacio realmente único, fotografiado por viajeros llegados a la Isla.

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