Música

 

 

La apoteosis musical de Brouwer Por Charly Morales Valido                                                             Una apoteosis musical resultó el quinto festival Leo Brouwer, de música de cámara, una fiesta sólo posible por el poder de convocatoria del prestigioso Maestro cubano, quien hizo válido aquello de “quien tiene un amigo tiene un central”.Sólo traer al genial Paco de Lucía hubiera costado un Potosí, pero la larga amistad que une a estos ases de la guitarra bastó para que el Rey del Flamenco regresara a Cuba tras 26 años de ausencia, para regalar un concierto único en el teatro Karl Marx.“Paco toca como si tuviera 100 dedos”, comentó Brouwer días antes del recital, ante una prensa aún alucinada por la presencia de tal peso pesado, quizás el más famoso entre la constelación de artistas que prestigió este festival, que tuvo de todo.De hecho, la cita comenzó con el espectáculo “Humor con Clase”, protagonizado por Osvaldo Doimeadiós, quien hizo el hilarante Concierto para Dedo y Orquesta, que el propio Brouwer compuso hace cuatro décadas para el Teatro Musical de Cuba.También hubo espacio para el audiovisual, como la presentación del DVD “Up into the silence”, primero grabado en Cuba con sonido 5.1 surround, un concierto en que Diana Fuentes canta los versos del poeta estadounidense e.e.cummings, musicalizados por la británica Sue Herrod.Debates teóricos, presentación de verdaderas piezas de arqueología musical cubana, exposiciones fotográficas, un tributo brouweriano a Silvio Rodríguez, un peculiar duelo entre Verdi y Wagner, puentes entre La Habana y Sao Paolo, y muchos invitados.Para todos resultó un honor que Brouwer los tuviera en cuenta, y así lo expresaron en público, entre ellos el guitarrista vasco Enrike Solinis, un melenudo “friki” que desnuda con su guitarra eléctrica las convergencias de la música barroca y el heavy metal.“Para mí, significa mucho que me haya invitado Leo, pues me reafirma cómo se está abriendo una nueva imagen de un nuevo guitarrista, que rompe con el círculo cerrado del negocio de la guitarra clásica y mira más allá. Me parece un honor que pueda tocar una pieza de Leo con la guitarra barroca, espero que quede mejor que con la clásica.”.A su vez, el cuatrista venezolano, Silfredo Pérez estimó que, en el ámbito de la música antigua, hay que aprender de este Festival. “En Cuba se produce muchísima cultura, en una gama extraordinaria. Este Festival es una cátedra para todos los festivales del mundo. Es un evento extraordinario, con un repertorio extraordinario y un elenco maravilloso de artistas”, aseguró.  Incluso los de casa, como el Conjunto de Música Antigua, Ars Longa, sienten este Festival como una clase magistral. De hecho, subvirtieron su estilo y emplearon sus instrumentos ancestrales para interpretar composiciones contemporáneas.  De Lucía no fue el único exponente del flamenco en el festival. El cubano-mexicano, Josué Tacoronte regresó con su concierto Brouwer Flamenco, con piezas emblemáticas como “Un día de noviembre”, “Madrigalillo”, “El Decamerón Negro” y “Drume Negrita”.Otro acierto de Leo Brouwer fue trascender los auditorios elitistas, para irse a las calles a realizar lo que se conoce como “flashmobs”, o sea, atraer a una multitud en un instante, mediante performances, actuaciones en vivo y bailes. Esta práctica —habitual en otros países, pero desconocida en Cuba— brotó en los lugares menos esperados.Por ejemplo, los propios miembros de Ars Longa invadieron la Plaza San Francisco de Asís con su repertorio, que abarca desde el Renacimiento al Barroco. La acústica fue lo de menos: lo de más fue el diálogo que se estableció con el sorprendido auditorio. Rakatán, un contagioso ballet nacional, puso a bailar a muchos en plena calle.A su vez, el cantautor cubano Pablo Milanés dedicó a José Martí el concierto “Con amor de ciudad grande”, memorable tanto por su intensidad como porque por primera vez en décadas Brouwer tocó la guitarra en público.Para cerrar, el propio Brouwer se caracterizó como un leñador y dirigió a los coros infantiles Diminuto y Solfa, de la Compañía Infantil La Colmenita en el espectáculo “Meñique a flor de labios”, en otro tributo a Martí.Varios clásicos del repertorio nacional fueron introducidos en la historia como una forma de mantenerlos vivos, entre ellas “Hachero pa’ un palo” y “Son de la Loma”. Además, interpretaron “Varias maneras de hacer música con papel”, pieza didáctica de Brouwer, cuyo próximo festival ya está preparándose y promete grandes momentos…Un adelanto: vienen Fito Paéz y el gran Bobby McFerrin…

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