Medicina natural

Cuba, jardín de plantas medicinales
Por Alfredo Boada Mola*
Muchos cubanos acuden con frecuencia al uso de las virtudes terapéuticas de las plantas para curar o aliviar diversas afecciones y enfermedades, en una nación donde existen más de dos mil especies vegetales de posible uso medicinal.
En Cuba, donde se disfruta de una buena conservación de la diversidad biológica, del 70 al 80 por ciento de la flora tiene propiedades medicinales, aromáticas, condimentosas y frutales, dijo a Prensa Latina el doctor en Medicina Rodolfo Arencibia, especialista en productos naturales.
Para este estudioso de la denominada medicina verde, en nuestra población predomina como una tradición la aplicación de la sábila, la pasiflora, el tilo y la majagua, entre otros géneros, considerados como una opción en el arsenal farmacéutico de este país.
De acuerdo con el doctor Arencibia, los cubanos utilizan los productos de la medicina natural y tradicional para combatir infecciones renales, respiratorias, el tratamiento de úlceras y gastritis, problemas circulatorios y de presión arterial, así como padecimientos cardiovasculares, entre otros males.
Opinó este investigador que aunque el potencial de Cuba en cuanto a plantas medicinales es altísimo y de un alto endemismo, éste aún está virgen, pues todavía no se ha llegado al uno por ciento del uso y aplicación en su conjunto.
El rescate de la medicina natural y tradicional
En Cuba, la medicina natural y tradicional se implementa como una opción más del desarrollo científico técnico sanitario del país, con centenares de especialistas y de másteres, reconocidos por la Organización Mundial de la Salud.
Las autoridades trabajan en el rescate del patrimonio florístico, de cuyas seis mil a ocho mil especies que existen en el país, entre el 70 y 80 por ciento de ellas, tiene propiedades medicinales, con 97 especies amenazadas de extinción.
Arencibia, quien es un profundo defensor del patrimonio cubano de plantas medicinales, calificó al presidente Raúl Castro como el padre del rescate de la medicina tradicional en la isla, en este siglo.
Bajo el influjo del mandatario cubano, apuntó, se promueven desde hace varios años, la obra y los conocimientos del extinto Enrique Otero Fernández, quien es considerado uno de los sabios de la medicina verde en Cuba.
Conocido popularmente en vida como el Gallego Otero, sus estudios y la experiencia son reconocidos como una base científica fundamental para el estudio de las instituciones cubanas en esta materia.
Otero investigó 216 plantas medicinales, todas con propiedades científicas comprobadas en la actualidad, y un gran número de esas especies se han extendido en más de cien fincas de todo el país.
Museo Gallego Otero
En el poblado de La Sierrita, municipio de Cumanayagua, en las estribaciones de la zona montañosa de la provincia de Cienfuegos, a unos 300 kilómetros al sureste de La Habana, se alza el Museo de Sitio de Plantas Medicinales “Gallego Otero”, uno de los pocos de su tipo en el mundo.
Este lugar reúne, en 350 hectáreas, cerca de 400 especies con propiedades curativas recopiladas durante años de estudios por Otero Fernández, un campesino cubano natural de la Sierra del Escambray.
Fundado en 1986 como finca nacional de referencia para el cultivo integral de plantas medicinales, aromáticas, condimentosas y frutales, entre otras, desde el 3 de junio del 2004 pasó a ser el Museo de Sitio “Gallego Otero”.
Más de 20 hectáreas están dedicadas al cultivo de dichas plantas, para la comercialización organizada de medicamentos, condimentos y cosméticos. Otras cinco se emplean para el beneficio y secado de especies para comercializar.
El doctor Rodolfo Arencibia indicó que el lugar tenía la función primaria de ser un banco de gernoplasma (semillas), lo cual permitió el posterior surgimiento de 16 fincas provinciales y un centenar de municipales a lo largo de la nación, con plantas medicinales, aromáticas, condimentosas, maderables y frutales.
El recetario de la farmacia Triolet
Con más de un millón y medio de formulaciones escritas y argumentadas por los mejores médicos de la época del siglo XIX en Cuba, la farmacia Triolet, en la provincia de Matanzas, constituye un patrimonio único del país.
Este edificio, muy bien preservado, fue erigido en 1882 y todavía tiene en existencia utensilios, matraces y medicinas usados en el pasado. Todo está protegido por vidrios en los estantes originales, hechos de madera cubana y acabados a mano.
Fundada por los doctores Ernesto Triolet Lelievre (francés) y Juan Fermín de Figueroa y Veliz (cubano), es la única botica francesa de finales del Siglo XIX que se conserva en el mundo de forma auténtica y original, con todas sus colecciones de utensilios, muebles, recipientes y contenedores.
Distinguen a este sitio, considerado el primer museo farmacéutico de Latinoamérica, sus colecciones de libros de asentamiento de recetas, en los cuales se aprecian las prescripciones hechas por ilustres galenos matanceros.
También se conservan productos naturales usados en la farmacia para elaborar los medicamentos, una numerosa colección de albarelos de porcelana francesa, así como frascos de cristal de factura norteamericana de diferentes colores.
En su intacto laboratorio se aprecian alambiques, percoradores, lixibiadores, entre otros instrumentos de la época. Además de la estantería original, la botica también conserva cientos de miles de etiquetas de cristal y papel, empleadas para rotular los productos.
* Periodista de la Redacción de Ciencia y Técnica, de Prensa Latina.
 

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