Memorial Hanábana, homenaje a José Martí

Homenaje perenne al Maestro

Por Pedro Quiroga Jiménez.
Fotos: Vladimir Molina Espada

Único en Cuba, el sitio donde José Martí viviera, a la edad de nueve años, exhibe hoy un singular espacio que rememora las significativas fechas del Apóstol mediante un Calendario Solar

El 13 de abril de 1862, José Martí se trasladó a la región matancera de Caimito del Hanábana como amanuense de Don Mariano Martí; fue allí donde su padre había sido nombrado Capitán Juez Pedáneo.

Durante su estancia en aquel lugar, el niño Martí aprehendió las experiencias sobre la realidad de la esclavitud, la naturaleza cubana y la vida rural, acerca de las cuales comentaría posteriormente. Desde Caimito del Hanábana escribió una carta a su madre, Doña Leonor Pérez, el 23 de octubre de 1862. Aquella misiva devino primer documento martiano conocido.

A petición de la Sociedad Cultural José Martí y de las máximas autoridades del municipio de Calimete, el Memorial Hanábana se inauguró en 2004.

El diseño y la realización del singular espacio estuvieron a cargo del arquitecto tunero Domingo Alas Rusell, quien realizó más de 10 000 cálculos matemáticos, basados en la astronomía, para darle figura a la instalación con carácter monumental y ambiental.

Son dos los protagonistas: Martí y el Sol. Se rinde tributo a varios documentos y a la primera carta que el Apóstol escribió a su madre cuando era niño, mediante un Calendario Solar.

En el techo del recinto se aprecian varios tragaluces pequeños y uno mayor en forma triangular, este último encargado de que el Sol penetre a través de su orificio, enmarcando las fechas históricas que contiene el calendario. Cada fecha se marca con un haz de luz rectangular, solamente el día y el mes inscritos en la losa.

A ambos lados del Calendario Solar Martiano aparecen varios pedestales. Los de la derecha se relacionan con la vida de Martí niño y adolescente, mientras que los del lado opuesto tienen que ver con la vida adulta del Maestro.

El Sol también penetra por los tragaluces pequeños en el techo e incide en cada uno de los pedestales, en dependencia de cada fecha histórica.

Por ejemplo, el 28 de Enero, el Sol marca la fecha primero en el calendario, y minutos después incide de forma tenue (porque Martí nació en una calle donde no se reflejaba el astro rey) en el pedestal que exhibe la imagen de la casita de la calle Paula.

El 19 de mayo, solamente se ilumina el pedestal alegórico y la fecha en el calendario, y ocurre lo mismo en el primero con la imagen del cementerio de Santa Ifigenia, pero ese día, el Sol incide de forma directa e intensa, por haber caído de cara al Sol.

Cada 23 de octubre, fecha en que escribió la carta a su madre, primero se ilumina el calendario y luego todos los pedestales, excepto los dos principales que evocan su nacimiento y caída. El 18 de febrero ocurre también el mismo efecto del 23 de octubre; según los cálculos de Alas Rusell, ambas son fechas homólogas.

Recuadro

Miles de jóvenes cubanos participaron en La Habana en la tradicional Marcha de las Antorchas, víspera del 162 natalicio del Héroe Nacional, José Martí.

Antes de iniciarse el desfile, el Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, Yovani Montano, expresó que quienes reeditan el suceso histórico lo hacen con la alegría de la victoria, fruto de la perseverancia, la decisión y la firmeza del pueblo cubano.

Encabezaron la movilización diez jóvenes deportistas que representarán a Cuba en los próximos Juegos Panamericanos, portando antorchas gigantes, y en alusión al X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, próximo a celebrarse.

Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, tres de los antiterroristas cubanos del conocido caso Los Cinco, marcharon con los estudiantes.

Ellos, junto a Ramón Labañino y Fernando González estuvieron encarcelados en Estados Unidos por informar sobre acciones terroristas contra Cuba planeadas por grupos violentos asentados en el territorio de Florida.

En su intervención, Montano afirmó que la juventud cubana tiene la responsabilidad de preservar a un Martí atemporal, que escape de los bustos para convertirse en abono del pensamiento de cada nueva generación.

La primera de estas marchas se produjo en 1953, al cumplirse el centenario del natalicio del Héroe Nacional cubano.
 

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