Mirada diferente hacia el adulto mayor

Teresita Vives Romero
Fotos: Miguel Guzmán    
 
   En Cuba se impone hoy un análisis integral y una política que tenga en consideración en primer lugar que la sociedad y la economía deben funcionar con una población cada vez  más envejecida, aseveró a Correo de Cuba el doctor en Ciencias Antonio Aja Díaz, director del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana (UH).
   Lo anterior, dijo, tiene que ver con productividad, introducción de ciencia y tecnología para aumentar ese indicador, cambio de esquemas y el manejo de la fecundidad  y la migración externa, con el fin de tratar de aumentar el número de nacimientos, entre muchas aristas a abordar en el tema.
   Para la economía de la naciónexplicó el profesor titular de la UH—  el envejecimiento constituye un importante reto porque va a ir decreciendo la población laboralmente activa y mientras en la actualidad un cubano trabaja para cuatro o cinco, con el tiempo lo hará para 10, si no se buscan otras alternativas.
    Las personas de 60 años y más representan hoy el 18,6 por ciento de los habitantes del país, pero para el 2025-2030 serán el 30 por ciento de los estimados para ese momento, cuando el total poblacional será inferior en un millón menos al actual.
   Añadió que aunque ello resulte un gran desafío económico, social, de salud y de todo tipo, no significa un problema al tratarse de la capacidad de una sociedad de tener más población en edades avanzadas.
   Es una situación que evidentemente tiene mucho que ver con el desarrollo, por tanto, el enfoque de la dinámica demográfica de Cuba de los próximos años va a estar muy unido al de las relaciones económicas, precisó.
   Ampliando sobre el particular, Aja recalcó que deben buscarse fórmulas novedosas, miradas diferentes, para potenciar la capacidad de ese grupo etario de manera que se utilice a nivel económico, social, cultural, desde todo punto de vista.
   En la medida que aumente el Producto Interno Bruto y este crecimiento se vea reflejado en calidad de vida, en esa misma proporción estaremos abordando de otra manera el asunto, y esto puede a su vez incidir en la decisión de las mujeres o parejas de tener los hijos deseados, agregó.
   Insistió en que un punto importante es romper con la visión nada más asistencial y de dependencia del envejecimiento y que cuando se hable de la tercera edad no solo se muestren longevos haciendo ejercicios, escuchando música o bailando danzón, sino también en una vida activa y no necesariamente dependientes.
   Estamos obligados a nuevos esquemas porque la sociedad cubana ya de hecho funciona, con la ley de jubilación aprobada de que la mujer trabaja hasta los 60 años y los hombres hasta los 65, con una población que una parte es  adulta mayor, porción que, recordó, aumentará cada vez más.
    De ahí que el envejecimiento deba ir unido a calidad de vida, porque nada se logra con tener un grupo elevado de población de la tercera edad y además una alta expectativa de vida sin lo segundo, y esto lleva políticas vinculadas a la alimentación, los cuidados y las relaciones laborales que contemplen las formas y condiciones de trabajo, prácticamente en todas las esferas de la vida y la sociedad.
   Comparó en ese sentido a un obrero con un profesor universitario, ambos de 65 años. El  último todavía está acumulando una gran experiencia y  puede por lo menos continuar impartiendo clases 10 años más. Sin embargo, para un trabajador agrícola o de la construcción su labor a esa edad le es mucho más difícil.
   Por tanto, recalcó, el tema de la población económicamente activa en la sociedad cubana en los próximos 10-15 o 20 años es un gran desafío
   Consideró que la sociedad cubana se prepara para ello, aunque es necesario avanzar mucho más y pensar en fórmulas adicionales a las adoptadas por el Estado, combinar las diferentes formas de propiedad, de empleo, de gestión económica, donde cada una participe en la atención al tema de la dinámica demográfica del país.
   Por ejemplo, sobre el tema de los cuidados del anciano, su diseño y la relación en la familia comentó: Hay que buscar variantes económicas para utilizar las personas laboralmente activas que tienen en casa bajo su protección ancianos. Otro aspecto importante es el enfoque de género, que sobre la mujer no recaiga todo el peso del cuidado de quien ya es incapaz de valerse por solo. 
   Sugirió pensar en la utilización de cooperativas de cuidadores de ancianos, entre otras muchas fórmulas, que deben además tener una mirada territorial y local según las condiciones de cada lugar y de la población residente.
    La población cubana, la familia y los colectivos de trabajo van a tener que convivir con 3-4 generaciones, lo cual lleva un proceso de educación tanto de los más jóvenes como de los mayores para una buena relación, que muchas veces se rompe porque hay códigos diferentes de comunicación. En todo ello los medios de difusión juegan un papel esencial, acotó en ese contexto el director del CEDEM.
 
Dinámica demográfica de Cuba
    Cuba tiene una dinámica demográfica particular en comparación con su grado de desarrollo económico y social. La proyección de su fecundidad ha sido baja históricamente y desde 1978 es inferior al nivel de reemplazo de la población (2,1 hijos, uno de ellos hembra para mantener el ciclo reproductivo de la sociedad), explicó Aja.
   Actualmente la tasa de fecundidad cubana está entre 1,6 y 1,7, según la Oficina Nacional de Estadística e Información. Esto incide de una manera muy importante en el crecimiento demográfico, indicador que se ha mantenido tradicionalmente bajo.
   Ese primer elemento se conjuga con otro importante, la natalidad, que en consecuencia es baja, al igual que la mortalidad infantil, gracias a los avances sociales que ha tenido el país y por consiguiente la esperanza de vida al nacer es alta.
   Los dos últimos factores hacen que exista una alta expectativa de vida, pero se pierde población por la migración en las edades más importantes (jóvenes, mujeres, parejas en plena capacidad productiva y reproductiva para la sociedad).
   La baja fecundidad y mortalidad infantil y la alta expectativa de vida son elementos que se dan en algunos países altamente desarrollados, como Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Japón, pero esas son naciones receptoras de migración, no emisoras, y ahí está el componente disfuncional en el caso de Cuba, destacó.
   Una de las consecuencias más importantes es un envejecimiento de la población, con el corrimiento de los grupos etarios y un por ciento cada vez mayor del de los 60 años y más, tendencia que se mantendrá  hasta llegar al momento en que se estabilice el país con más de 10 millones de habitantes, los cuales serán esencialmente adultos mayores, según los modelos estadísticos y probabilísticos.
   Hoy Cuba es el país más envejecido de América Latina y el Caribe, pero la región está envejeciendo muy rápido y decreciendo poblacionalmente debido también a la emigración, por eso, en los próximos años este será igualmente un tema de atención para muchos países del área

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