Ofensiva final en la última guerra de liberación

Por Marta Denis Valle

 

A 58 años de los momentos finales de aquella heroica epopeya del pueblo cubano, hoy merecen todo el reconocimiento de la Patria y el mundo por lo insólito que unos 3 mil aguerridos e infatigables combatientes rebeldes, con armas arrebatadas al enemigo, rompieran el espinazo de un ejército profesional de entre 70 mil y 80 mil efectivos.

La guerra revolucionaria alcanzó carácter nacional en los meses finales de 1958, frente a la desmoralización de las tropas batistianas, y una ofensiva final luego de 25 meses continuos de lucha se coronó con el triunfo popular.

El Comandante en Jefe Fidel Castro dispuso a mediados de noviembre de ese año el inicio de la Batalla de Oriente, al tiempo que avanzaba la lucha en los otros frentes.

“El plan de tomar primero Santiago de Cuba lo estoy sustituyendo por el plan de tomar la provincia", escribió el 8 de octubre de 1958 al comandante Juan Almeida, jefe del III Frente, que atenazaba a la capital oriental.

Pero mantuvo el objetivo de hacer creer que esta sería atacada, obligar al enemigo a movilizarse y entablar batalla.

La tropa batistiana, armada y entrenada por Estados Unidos, muy desmoralizada ya por entonces, tenía cercados 17 mil hombres en Oriente y otros 5 mil en la ciudad de Santa Clara, al centro de la Isla.

El último mes de la dictadura comenzó con las ciudades orientales cercadas, que solo recibían ayuda por aire, pues muchas vías terrestres habían sido cortadas con la destrucción de puentes y las emboscadas rebeldes.

Durante noviembre y diciembre de 1958 ocurrieron las más importantes acciones militares en poblados y ciudades, y un llamamiento el primero de enero de 1959 a la huelga general consolidó la victoria con la participación de todo el pueblo cubano.

La Revolución triunfó definitivamente a 90 años de iniciada, pues como afirmó Fidel Castro, en Cuba solo ha habido una desde el grito independentista de Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, la cual prosiguió el pueblo cubano en sucesivas etapas de lucha.

El triunfo el primero de enero de 1959 cambió el destino del país, hasta entonces una neocolonia sometida a Estados Unidos.

 

La acertada estrategia de Fidel Castro

 

Con el asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, a pesar del fracaso militar, comenzó una nueva etapa de las luchas revolucionarias en Cuba, retomada a finales de 1956 por los sobrevivientes de la expedición del yate Granma y el naciente Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.

La historia confirmó la justeza de la idea del entonces joven abogado Fidel Castro de que un motor pequeño echaría a andar el motor grande, que sería el pueblo combatiendo.

El pequeño grupo rebelde que partió hacia la Sierra Maestra —suroeste de la antigua provincia de Oriente— el 25 de diciembre de 1956, tuvo su primer éxito al derrotar las fuerzas enemigas en el ataque al pequeño cuartel de La Plata, el 17 de enero de 1957.

A finales de mayo, con el refuerzo recibido del llano, participaron ya cuatro pelotones en el combate del Uvero, que resultó exitoso, y en el verano, dos columnas rebeldes (uno y cuatro) eran capaces de hostigar al enemigo al mismo tiempo, en forma coordinada, y desconcentrar sus planes ofensivos.

Difíciles resultaron los primeros meses de lucha guerrillera; superada esa etapa, fueron empleadas dos tácticas: unas veces atacaban las guarniciones establecidas y otras, a los soldados en marcha.

Venturoso fue el año 1958, el último de la dictadura de Fulgencio Batista y del régimen neocolonial sometido a Estados Unidos, gracias a la estrategia militar y política de Fidel, quien estudiaba paso a paso los planes batistianos y con valiosos y fieles combatientes logró derrotarlos.

La Comandancia rebelde ordenó la apertura de nuevos frentes de combate con las armas capturadas en el segundo ataque a Pino del Agua (16-17 de febrero de 1958): el II Frente Oriental Frank País, por el comandante Raúl Castro, y el III Frente Mario Muñoz, por el comandante Juan Almeida.

El capitán Camilo Cienfuegos operó en el llano durante 53 días en un triángulo entre Las Tunas, Holguín y Bayamo.

Desde octubre de 1957 publicaron en un mimeógrafo el periódico guerrillero El Cubano Libre y a partir del 24 de febrero de 1958 salió al aire la emisora Radio Rebelde.

Un fuerte revés sufrieron las fuerzas revolucionarias con el fracaso de la huelga del 9 de abril, reprimida brutalmente por el régimen, que se propuso también a partir del 24 de mayo su denominada “ofensiva de verano”.

Contra la Sierra Maestra emplearon 14 batallones de infantería y siete compañías independientes, mandados por 44 oficiales de alta graduación, entre ellos tres generales; tanques, aviación y la marina de guerra, todo bajo una jefatura suprema.

Fue imposible aniquilar el Frente Número I de la Sierra Maestra, sede de la Comandancia General guerrillera, que estableció una resistencia escalonada a lo largo de los firmes principales de la Sierra Maestra, con fuerzas que movió secretamente desde el sur y centro de la provincia oriental.

 

En 76 días se libraron más de 30 combates y seis batallas de envergadura.

 

A finales de junio fue contenida aquella ofensiva en Santo Domingo y en los siguientes 35 días, la Sierra Maestra volvió a quedar en manos de las fuerzas revolucionarias por la  contraofensiva rebelde.

Con la aplastante derrota del ejército, los rebeldes obtuvieron más de 500 armas, dos tanques, morteros, bazucas, ametralladoras, cientos de fusiles y casi triplicaron sus 300 miembros al sumarse otros 800.

Esto permitió ampliar la guerra a otros escenarios: la Columna 2 “Antonio Maceo”, al mando de Camilo Cienfuegos y la 8 “Ciro Redondo” de Ernesto Che Guevara, partieron rumbo a la región central.

La 14 “José Antonio Echeverría” y la 12 “Simón Bolívar” fueron enviadas al  IV Frente, en la zona norte oriental limítrofe con Camagüey, en los municipios de Puerto Padre, Tunas, Gibara y Holguín, mientras que la 13 “Ignacio Agramonte” se encaminó a territorio camagüeyano.

Según un parte de la Comandancia rebelde del 30 de diciembre, durante esos dos últimos meses de guerra el número de armas arrebatadas al enemigo en la provincia de Oriente ascendió a más de 2 mil.

Del 20 de noviembre al 27 de diciembre de 1958 el Ejército Rebelde logró armar a 2 500 combatientes y aún mantenía cientos de reclutas con capacidad de pelear y posibilidad de ser armados.

En 45 días solo las fuerzas de los Frentes I y III ocuparon más de 700 armas y

186 mil balas; además ocasionaron al Ejército unas  mil bajas, entre prisioneros, muertos y heridos.

Junto a las resonantes victorias del Ejército Rebelde en Oriente y Las Villas se incrementó la resistencia cívica, la lucha clandestina y la existencia de “alzados” (focos guerrilleros) en casi todo el país, incluyendo las provincias más occidentales de La Habana y Pinar del Río.

Fidel, junto a oficiales rebeldes, entre ellos el Che, Almeida y Ramiro, planifica la batalla de Pino de Agua II.Fidel Castro Ruz, Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, en la Sierra Maestra.El Comandante Ernesto “Che” Guevara, jefe de la columna invasora “Ciro Redondo”.En el I Frente, junto a Fidel, los oficiales del Ejército Rebelde Raúl Castro y Camilo Cienfuegos.Puente derribado en la provincia de La Villas por la columna invasora al mando del Che para impedir el movimiento de los efectivos de la tiranía.Un grupo de combatientes rebeldes: en primer plano Fidel y Raúl, en el Pico Turquino durante la última guerra de liberación.

Categoria: