Palabras de la Dra. Aisha Z. Cort, profesora de origen cubano de la Universidad de Howard.

Reflexiones sobre Martí

Mi educación de Martí, viene de la casa. Como niña aquí en los Estados Unidos, era muy importante para mi mamá cubana que yo conociera la figura de José Martí, no solo como poeta, o “Guantanamera man” (como yo le llamaba), pero como figura icónica y clave en la historia contemporánea cubana.

José Martí era escritor, activista, intelectual, periodista, pero más que nada, era revolucionario. Era un luchador comprometido con la independencia de Cuba de España.

También se dedicaba al desarrollo y progreso de Cuba no solo como entidad política sino también en términos del desarrollo esencial de una mentalidad e imaginación definitivamente cubana. Creía que la nación cubana era como un ser vivo y que podía ser un país independiente compuesto de una multitud de personas, experiencias y realidades unidos por los principios de una Cuba independiente. También parte de su proyecto era establecer y fortalecer vínculos entre los miembros de la comunidad cubana y también entre el pueblo cubano y sus aliados latinoamericanos, europeos y estadounidenses, es por eso que hoy, y la dedicación de esta estatua, es un día tan importante.

En Cuba no hay muchos lugares; plazas, escuelas, hospitales, universidades que NO tienen un espacio designado para un recordatorio, si sea un monumento, un busto, una estatua, nombre, ALGO que da homenaje a la figura de José Martí. Como el Héroe Nacional, José Martí es sinónimo del pueblo cubano y es el símbolo que nos unifica dondequiera que estemos.

Entre su nacimiento en 1853 y su muerte en 1895 al principio de la guerra de independencia cubana, su dedicación a una Cuba libre le llevó preso, exiliado, acosado, pero también, fue inspirado, respetado, amado y honrado por los cubanos dentro y afuera de la isla que eran proindependentistas. Escribió centenas (o miles) de artículos, ensayos, poesía, discursos, discutiendo el caso para la independencia de Cuba.

A través de sus viajes, escritura, discursos e interacciones con varios países latinoamericanos, Europa y los Estados Unidos inspiró y organizó varias ramas de la comunidad cubana. Y la más importante de estas ramas, para este evento hoy, la comunidad cubana de los estados unidos que desempeñó un papel decisivo en lograr la independencia de Cuba.

Los Estados Unidos sirvieron como tierra de refugio y también de carácter prolífico para fomentar lazos cruciales entre Cuba y la comunidad cubana en los Estados Unidos. A través de lecturas, y reuniones, sus relaciones con los trabajadores de las fábricas de tabaco en Tampa y los obreros en Nueva York inspiraron su ideología acerca de qué significaba ser “cubano”. Observaba que a pesar de las distancias, los miembros de la comunidad cubana en los Estados Unidos seguían siendo cubanos. Eran ejemplos vivos del hecho de que ser cubano era más que pertenecer a un territorio, se componía de una manera de ser y un espíritu, y una cubanidad intocable.

La pura existencia de la comunidad cubana, especialmente en los Estados Unidos enfatizó para Martí el carácter único, persistente e inimitable del pueblo cubano. Y yo diría que a Martí le ayudó muchísimo en formalizar las ideas que servirían como base de la ideología para la nación cubana moderna e independiente.

Entonces José Martí, en su obra social, en sus esfuerzos como periodista, intelectual, activista, revolucionario, sirvió no solo como el punto de contacto entre nuestros países sino también como un puente (simbólico) cultural y literal entre mundos, ideas y transiciones. Y su legado abunda.

Y es por eso que es apropiado y necesario que esta estatua se instale aquí en la embajada de Cuba en los Estados Unidos. Que sirva como símbolo visible y tangible de los lazos que han existido por más de un siglo entre Cuba y los Estados Unidos, y también entre los cubanos en la Isla y la comunidad cubana en los Estados Unidos. Que conmemore nuestras relaciones profundas y duraderas y también la identidad que se ha mantenido, crecido y compartido a través del espíritu cubano intocable que José Martí promovió.

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