Por Marta Isabel Andres Roman
El patriarca Kirill y el papa Francisco esperan que el mundo escuche el llamado a favor de la paz realizado durante su histórico encuentro en Cuba, según manifestó el líder de la Iglesia Ortodoxa rusa.
En los momentos finales de una divina liturgia que ofició en La Habana, Kirill calificó de acontecimiento muy importante para la historia del cristianismo universal la reunión mantenida el 12 de este mes con el Sumo Pontífice “en un ámbito fraternal y de amor”.
“A pesar de las diferencias teológicas que siguen existiendo entre los católicos en Occidente y los ortodoxos en Oriente, entendemos nuestra responsabilidad conjunta por lo que sucede en el mundo”, afirmó el Patriarca de Moscú y de toda Rusia.
Tenemos la responsabilidad de que haya paz en nuestro planeta, de que los seres humanos con todas sus diferencias políticas y económicas aprendan a vivir en paz y que ningún conflicto de la política exterior lleve a alguien a usar la fuerza para triunfar sobre los demás, agregó.
En cuanto a los planteamientos salidos de la primera reunión en la historia entre los líderes de la Iglesia Católica y la Ortodoxa rusa, dijo saber que están apelando a una imagen ideal.
Pero si no hay ideales, no hay valores, por eso hemos hecho un llamamiento conjunto a los cristianos y a todo el orbe para ir unidos hacia ese objetivo y esperamos que el mundo nos oiga, sostuvo.
En su alocución, Kirill también reconoció a Cuba por ser escenario del trascendental acontecimiento, el cual concluyó con una declaración conjunta de 30 puntos en la cual los primados abordaron la actualidad política y religiosa del planeta.
Cuba es un país heroico y lo que sucedió en el Aeropuerto Internacional José Martí (sede del encuentro), de La Habana, supone un detalle extraordinario para la Isla de la libertad, destacó.
Deseo el bienestar y la prosperidad del pueblo cubano, la elevación y el desarrollo espiritual y material, agregó ante el presidente Raúl Castro, y otras autoridades de la Isla, y fieles y no creyentes que asistieron a la Catedral Nuestra Señora de Kazán para escuchar su mensaje.
Al término de la ceremonia religiosa, el Primado partió hacia la terminal aérea de La Habana para continuar viaje hacia Paraguay, próxima parada de una gira latinoamericana que concluirá en Brasil el próximo 22 de febrero.
La divina liturgia fue la última actividad de una amplia agenda que, además de la cita con el Papa Francisco, incluyó conversaciones oficiales con el presidente Raúl Castro y una visita al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro.
Durante su estancia, Kirill recibió la Orden José Martí, la más alta condecoración que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba, y colocó ofrendas florales al Héroe Nacional José Martí y al soldado internacionalista soviético.
Además, efectuó una conmovedora visita a la escuela de educación especial Solidaridad con Panamá, a la que calificó como un sitio sagrado, donde los niños sirven de ejemplo a los demás.
Cubanos destacan relevancia de visita de Patriarca ortodoxo ruso
A pie de calle los cubanos destacan el devenir y la relevancia de la visita del patriarca de Moscú y toda Rusia, Kirill.
Que esté aquí el líder de la Iglesia Ortodoxa rusa significa mucho para sus fieles y también para otros que reconocemos la importancia de la religión dentro de la sociedad humana como asidero espiritual, declararon a Correo de Cuba los hermanos Pablo y Gaspar Aguilera.
Congregados en las afueras de la iglesia Nuestra Señora de Kazán, donde el Primado ofició una divina liturgia el domingo, ambos coincidieron en que la visita de Kirill y el mensaje de unidad y paz que trajo hacen mucho bien no solo para la comunidad ecuménica cubana, sino también para todos los sectores del país en general.
En este sentido, resaltaron la relevancia del encuentro el viernes entre el Patriarca y el sumo pontífice de la Iglesia católica, el papa Francisco, primero de los líderes de las dos iglesias cristianas con mayor número de fieles en casi un milenio.
Como resultado de ese intercambio, los primados suscribieron una declaración conjunta en la que marcaron posiciones compartidas sobre temas de actualidad política-religiosa y exhortaron a la comunidad internacional a enfrentar conjuntamente la violencia y el terrorismo.
Sobre el encuentro Gaspar opinó que evidencia la pertinencia de alcanzar la unidad entre cristianos, fieles de otras denominaciones y laicos, para vencer amenazas comunes como el Estado Islámico y alcanzar la paz mundial.
Asimismo, Pablo resaltó el hecho de que se haya producido en Cuba, lo que calificó de motivo de orgullo para sus habitantes.
No se le llama concilio oficialmente, subrayó, pero me atrevo a decir que fue casi un concilio ecuménico por su importancia. Que haya tenido lugar en nuestro país, como reconocimiento a la armonía interreligiosa y a la existente entre el Estado y la Iglesia, no puede menos que llenarnos de regocijo, agregó.
La rusa residente en Cuba Liubov Fenina, asistente a la liturgia, remarcó por su parte la importancia de la visita de Kirill para la comunidad ortodoxa de este país.
Comentó que tuvo la posibilidad de asistir en 2004 a la ceremonia en la que se depositó la primera piedra de la catedral ortodoxa habanera, que representa a la Iglesia Ortodoxa rusa en el Caribe, y confesó que fue un momento muy emocionante, aunque lo vivenciado estos días es superior por todo lo que augura.
Pienso que de Kirill y del papa Francisco emanará mucho bien para la humanidad entera, no solo para los cristianos, afirmó al marcar el encuentro de los primados como uno de los momentos más importantes de la visita.
La liturgia en la catedral Nuestra Señora de Kazán, erigida en 2008 como reconocimiento a los lazos históricos de cooperación y amistad entre los pueblos cubano y ruso, fue la última actividad oficial de la visita de cuatro días del Patriarca a Cuba.
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