Piña o ananás: fruto simbólico en la agricultura avileña

Por Neisa Mesa del Toro

La piña o ananás es uno de los símbolos de la provincia de Ciego de Ávila, condición que ha merecido por su cultivo durante más de 80 años en este territorio central de Cuba.

Las grandes extensiones de suelos ferralíticos rojos dedicados a las plantaciones de la llamada reina de las frutas, es una condición para que se la conozca como la tierra donde la piña rinde sus mejores frutos.

Las primeras siembras datan de finales de 1930, aunque solo en 1967 se creó la empresa estatal que atiende este cultivo, en la zona sur del territorio, donde se incorporaron más áreas al fomento de la fruta.

En aquella época predominaban las variedades Española Roja y Cayena Lisa, la más productiva, hasta que en 1991 la provincia logró la mayor producción, al superar las 30 mil 200 toneladas cosechadas.

Aquel logro fue resultado del esfuerzo de los obreros, quienes realizaban todas las labores de forma manual a un cultivo muy difícil de trabajar por lo espinoso de las plantas y por realizarse completamente al sol.

Años más tarde la historia fue otra. La empresa sufrió las consecuencias de las dificultades económicas del país y cayó la producción, pues solo se alcanzó el cinco por ciento de aquel volumen, debido a la falta de recursos y los insumos muy costosos en el mercado internacional.

A partir de 1999 se inició la nueva recuperación debido a mejorías en la economía cubana, mayor organización del trabajo, empleo de adelantos científico-técnicos y modificación de la tecnología, acorde con la que utilizan países más desarrollados.

Hacia una total recuperación

El año 2001 trajo nuevos bríos para el fomento de la piña en la provincia, debido a una etapa de innovación tecnológica y a la adquisición de recursos, que posibilitaron el crecimiento en volúmenes de la fruta.

Cambió el sistema de siembra, se introdujeron equipos de riego, se logró una mejor dosificación de los fertilizantes y se emplearon medios biológicos para combatir plagas y enfermedades, aspectos que frenaron el decrecimiento de la producción.

También influyó la comercialización del producto en los principales polos turístico de Cuba, como Jardines del Rey, Varadero y Ciudad de La Habana, entre otros, lo que condujo a aumentar los ingresos y a reinvertirlos en los programas de desarrollo.

En el 2008 su cultivo lo asumió la Empresa Industrial Ceballos, y se emprendió un programa intensivo para rescatar áreas, lo que incluyó a productores privados y a unidades estatales, según explicó Reinaldo de Ávila, jefe de la unidad productora.

La introducción de la nueva variedad MD-2 permitió años más tarde exportar fruta fresca beneficiada a Europa, fundamentalmente a Francia, Italia y España, países que la acogen debido al calibre y la calidad del fruto, añadió.

Precisó que este año se aspira a enviar al mercado europeo unas mil toneladas de la fruta, muy demandada en el mundo por ser la más dulce y jugosa.

Como parte del proyecto se encuentra llegar al año 2020 con unas dos mil 500 hectáreas de esta variedad altamente productiva, que sobresale por la relación entre los grados brix y la acidez, lo cual la convierte en una fruta excepcional.

Su cultivo exige cuidados especiales, desde la preparación de los suelos y las atenciones culturales a las plantas hasta la cosecha, por lo que se cuenta con la asesoría de técnicos panameños, expertos en ese tipo de labor, señaló De Ávila.

Actualmente el territorio incrementa el fomento de la Española Roja en suelos de cooperativas agrícolas, pues, aunque se obtienen menores rendimientos por hectárea, se responde mayormente a la tradición en la tierra avileña y su cultivo resulta menos costoso.

Hoy la siembra de la piña se ha extendido por toda Cuba como parte del programa nacional de diversificación de la producción agrícola, con el propósito de satisfacer las demandas de la industria, el turismo y los mercados locales.

Además, constituye una vía para aumentar los ingresos mediante la exportación de jugos, dulces y fruta fresca.

Su llegada a Ciego de Ávila

Por la década de 1930 del pasado siglo, un terrateniente introdujo en la zona el cultivo de la fruta, debido a las fértiles tierras de esta región en el centro del país.

Entonces se sembraron unas mil hectáreas, cuyas producciones se exportaban directamente a Estados Unidos y Canadá.

Al estallar la II Guerra Mundial aumentó el consumo de la piña en Norteamérica, donde se cotizaba a altos precios, una situación que se aprovechó Remedios para aumentar los envíos de la fruta fresca y en salmuera hacia allá, donde se la procesaba como dulce enlatado, que luego se exportaba a la Isla.

Según el historiador avileño José Martín Suárez, en 1946 Ciego de Ávila se convirtió en la mayor productora de piña de Cuba, lo cual favoreció a la economía local y resultó fuente de empleo para obreros azucareros y ferroviarios en el tiempo en que cesaban las moliendas en los centrales.

En esta localidad, a 430 kilómetros al este de La Habana, se fabrican actualmente jugos, néctares y rodajas del fruto, para abastecer las demandas del turismo y el mercado interno.

Denominada la reina de las frutas, por su corona, es símbolo dulce de la agricultura avileña y recibe homenaje cada año en el Festival de Música Cubana Piña Colada, organizado por el cantante cubano Arnaldo Rodríguez, nacido en la localidad de Ceballos, en Ciego de Ávila.
 

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