Playa Girón

Playa Girón

Lecciones de una agresión

Por Joel Michel Varona

La invasión mercenaria de Playa Girón, organizada, entrenada y financiada por Estados Unidos contra Cuba en 1961, fue derrotada en apenas 68 horas por un pueblo dispuesto a darle una lección de dignidad y resistencia a Washington.
Protagonistas del rechazo a la agresión que se inició en la madrugada del 17 de abril por la costa sur de la entonces provincia de Las Villas, en la Ciénaga de Zapata, estiman que la victoria sobre la fuerza de mil 500 hombres, apoyada con equipamiento bélico del Pentágono demostró cuánto estaban dispuestos a hacer los cubanos para defender su Revolución.
Hubo mucho heroísmo, pero impresionante fue el de muchachos de entre 14 y 15 años que operaban la artillería antiaérea. Ellos se batieron como si hubieran sido unos veteranos, comentó a Presa Latina el teniente coronel (r) Francisco Ferrer, quien combatió entonces con el Batallón de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
Según explicó Ferrer, la valentía de esos adolescentes despertó la admiración de quienes enfrentaron la invasión, la cual enlutó a toda Cuba por la muerte de 176 personas, muchas de ellas civiles, y dejó además una cifra de heridos superior a los 300. Varios de ellos quedaron discapacitados de por vida.
Cada vez que conversamos con las nuevas generaciones recordamos a aquellos muchachos, un ejemplo de compromiso válido para los actuales retos de una isla inmersa en transformaciones económicas para perfeccionar su socialismo.
El otrora integrante de la Columna 6 Juan Manuel Ameijeiras, del Ejército Rebelde que derrotó el 1 de enero de 1959 a la dictadura de Fulgencio Batista, rememoró otras acciones en la derrota de la fuerza mercenaria escoltada por unidades de la aviación y de la marina norteamericanas (entre ellas el portaaviones Essex con 40 aparatos a bordo).
Recuerdo que un oficial de apellido Sanz andaba con un pelotón incompleto de artilleros, y solicitó apoyo a efectivos del Batallón de la PNR para cumplir su misión de hostigar a las embarcaciones enemigas, relató.
De acuerdo con Ferrer, él y algunos de sus compañeros asumieron como sirvientes de las piezas de artillería.
No teníamos experiencia alguna de maniobrar con esos ingenios, pero recibimos una explicación mínima de la función a desempeñar y entramos en combate, precisó.
El veterano de Playa Girón y de la Sierra Maestra considera que generaciones de cubanos han sabido estar a la altura de los peligros y amenazas que ha vivido su país durante décadas.
La agresión de abril de 1961 no fue la excepción y resultó derrotada en menos de 72 horas, con cuantiosas pérdidas para las filas mercenarias, a las que además se les tomaron decenas de prisioneros.
Girón quedó para la historia como una muestra de unidad, decisión de avanzar en un proyecto político propio y de compromiso social, este último expresado por el cambio de los mercenarios capturados por compotas para niños, medicamentos y maquinaría agrícola.