Presidio político y primer destierro de José Martí

Por Marta Denis Valle

Antes de cumplir 18 años, José Martí viajó deportado a España, lacerados su cuerpo y alma en el presidio político y viva la esperanza de ver libre a su patria, sueño que le acompañó toda su vida.

El 15 de enero de 1871 salió del puerto de La Habana, en el vapor Guipúzcoa, y en Cádiz tomó un tren rumbo a Madrid, dejando atrás familia, amigos y los más puros sentimientos que brotaron en su niñez y adolescencia.

Su inmenso tormento y de otros reos que conoció bajo el encierro y la tortura, incluso ancianos y niños, pronto lo narró en El presidio Político en Cuba (Madrid, 1871) que comienza con palabras lapidarias: “Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas. Dolor infinito, porque el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borraran jamás”.

Hijo de súbditos españoles, el valenciano Mariano Martí y Navarro, sargento primero del Real Cuerpo de Artillería, y Leonor Pérez Cabrera, de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, aquel niño excepcional nació en La Habana, el 28 de enero de 1853.

José Martí creció en un ambiente de pocos recursos económicos, bajo la mirada amorosa de la madre y la recta moral del padre, así como la influencia de su maestro Rafael María de Mendive (1821-1886), en cuyo hogar era asiduo visitante.

Este poeta y educador dejó huellas profundas en el adolescente José Julián, a quien enseñó desde 1865 a 1869 el camino de la prosa y la poesía y los sentimientos patrióticos; en 1866 solicitó su ingreso al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y se comprometió a costear sus estudios de bachillerato.

Otro trabajo medular produjo durante la deportación en España (1871-1874), La República Española ante la Revolución Cubana (1873).

El preso 113

Estalla la primera guerra independentista, el 10 de octubre de 1868, y cambia la vida de Martí. En enero de 1869 expresa su clara simpatía por la revolución, en los periódicos clandestinos El Diablo Cojuelo y La Patria Libre (poema Abdala).

En lo personal todo se originó a partir del 4 de octubre de 1869 cuando una escuadra de Voluntarios pasó frente a la casa de los hermanos Fermín y Eusebio Valdés Domínguez, amigos de Martí, y alegaron que recibieron la burla de varios jóvenes presentes.

Esa noche fueron conducidos al vivac y remitidos a la Cárcel Nacional, acusados de faltas contra una fuerza armada de Voluntarios del Batallón Ligeros, y por sospechas de ser adictos a la insurrección.

En el registro efectuado allí encontraron periódicos de clara tendencia separatista y varias cartas, una de ellas suscrita por José Martí y dirigida al cadete Carlos de Castro y de Castro —quien fuera antiguo condiscípulo suyo—, al que llama apóstata, e incita a la deserción.

El 21 de octubre de 1869 Pepe Martí, de solo 16 años, ingresó oficialmente en la Cárcel Nacional, acusado del delito de infidencia, tras ser detenido.

Fue condenado por unanimidad de votos a seis años de presidio político, como parte de la ola represiva del poder colonial, por un Consejo de Guerra ordinario como si fuera un criminal, el 5 de abril de 1870.

Se dictó también la deportación de Eusebio Valdés Domínguez y Atanasio Fortier y se impuso seis meses de arresto mayor a Fermín Valdés Domínguez.

En el Presidio Departamental de La Habana, adjunto a la Cárcel Nacional, alrededor de un año Martí sufrió en el tobillo de la pierna derecha un grillete, unido a la cadena que aprisiona su cintura, y el rudo trabajo en las canteras de San Lázaro, cerca del actual Malecón habanero.

Al dorso del retrato que envió a su madre el preso 113, de la Primera Brigada de blancos, escribió unos versos que signaron su vida:

Mírame, madre, y por tu amor no llores: /Si esclavo de mi edad y mis doctrinas, / Tu mártir corazón llené de espinas, / piensa que nacen entre espinas flores.
J. Martí. Presidio, 28 de agosto de 1870.

Por súplicas y gestiones reiteradas de los padres, en el mes de septiembre fue trasladado a la cigarrería del penal y luego lo remitieron a la prisión de La Cabaña; era menor de edad, estaba enfermo y tenía los ojos afectados por la cal.

El 13 de octubre fue confinado en calidad de deportado a Isla de Pinos, conmutada la pena por el Capitán General, en atención a su corta edad.

José María Sardá, arrendatario de las canteras y amigo personal del Capitán General, lo tomó bajo su garantía personal y alojó en su finca El Abra.

Con sus ruegos a las autoridades, Doña Leonor también logró su deportación a España para que pudiera continuar sus estudios.Comenzó así el primer destierro de este cubano que llegaría a ser el más universal de los hijos de esta tierra, notable poeta, pensador, orador, periodista, escritor, maestro, traductor y diplomático.

En España dos veces sería operado de las secuelas de la cadena en su cuerpo (1872), pero más difícil es curar los dolores del alma.

Desde su arribo empezó con grandes esfuerzos sus estudios universitarios en Madrid y, en 1873, solicitó su traslado a Zaragoza donde se graduó de bachiller y se hizo Licenciado en Derecho Civil y Canónico y Licenciado en Filosofía y Letras, con notas sobresalientes.

Contó con el apoyo de sus amigos Valdés Domínguez, también deportados.

La primera parte de su deportación prosigue con su establecimiento en México (1875-1876) y Guatemala (1877-1878), partes también de su patria americana.
Solo volverá brevemente a su ciudad natal, en septiembre de 1878, tras el fin de la Guerra de los Diez Años (1868-1878).

Preso nuevamente y deportado al año siguiente, partirá otra vez a un largo exilio hasta 1895 en que regresa como organizador de la nueva guerra y muere en combate, el 19 de mayo de ese año.

La mayor parte de su obra estuvo siempre al servicio de Cuba y de los pueblos de Nuestra América, con un amor desgarrador, pues pasó en el exilio casi todo el tiempo.

José Martí 1869José Martí 1871José Martí 1872José Martí 1875José MartíMartí preso en las canteras de San Lázaro

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