Puerto de La Habana

La Habana del futuro, un puerto como espacio turístico.
Por Roberto F. Campos
El puerto de La Habana acogerá un futuro luminoso de cara al turismo, a la par que sus autoridades se inclinan por una protección medioambiental capaz de deparar a las siguientes generaciones un lugar sumamente agradable.
El puerto de La Habana tiene un futuro promisorio. Tal afirmación se apoya en los planes de las autoridades, sobre todo en los sueños y proyectos de la Oficina del Historiador de La Ciudad, liderada por Eusebio Leal Spengler.
Bahía y puerto, en el entorno de la parte vieja de la capital cubana, están en estos momentos en movimiento, en busca de transformarse en un paseo marítimo, con la recuperación de muelles y edificios antiguos y con el propósito de incorporarle espacios de ocio, recreo y comercio como ya ocurre con los Almacenes San José, en un edificio otrora área para mercancía portuaria.
La Oficina del Historiador de La Habana (OHCH) lidera esas aspiraciones en busca de mostrar a las generaciones futuras zonas que en su momento tuvieron una activa presencia en el comercio de la isla con el exterior.
Como tal, la actividad comercial portuaria, se traslada para el Mariel, a 45 kilómetros al oeste de La Habana, en un entramado moderno, que oportunamente las autoridades informaron en materia de planes constructivos y facilidades de cara al futuro económico de la Isla.
Por tanto, la actividad de reconstrucción se concentra en la Avenida del Puerto, en la franja desde el Muelle de Caballería hasta los mencionados Almacenes San José, donde se ubicaban antiguos edificios de la Aduana, el Emboque de Luz, o el muelle de la madera y el tabaco.
La directora general de los Proyectos de Arquitectura y Urbanismo de la OHCH, Kenia Díaz, oportunamente señaló que se trata de una recuperación de la zona, a partir de un ambicioso proyecto que comenzó en el 2009, que debe completar su ejecución en cinco años, y perfeccionar detalles más adelante.
Un panorama diferente para la Bahía
Como idea, está transformar esa zona en paseo de ciudad, con vista al mar, con espacios abiertos a la bahía y espigones flotantes.
Algunas novedades permitirán a los viajeros un contacto directo con la historia, como es el antiguo muelle de la madera y el tabaco, con una vía férrea en su frente y locomotoras rescatadas de otras épocas, que transitaron por ese lugar, recuperadas y puestas en función del turismo.
Ese muelle lleva la conservación de su estructura original y quedará convertido en una gran cervecería, con fábrica propia en su interior, lugar ideal para el descanso y los servicios gastronómicos.
Otro de los proyectos declarados está en el Emboque de Luz y el restablecimiento de su función como punto de atraque y estación de pasajeros para las lanchas que comunican a la Habana Vieja con otros puntos de la Bahía, como es el caso de los poblados ultramarinos de Casablanca, Regla o Guanabacoa.
Los voceros del proyecto agregan que se trata de una nave de dos pisos con estructura de hierro levantada en 1909 y que cinco años más tarde comenzó a dar servicios a un ferry procedente de Cayo Hueso, en Estados Unidos, enlace suspendido debido al deterioro de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana.
El proyecto también prevé la segunda fase de los Almacenes San José, lugar donde ahora albergan el mercado de artesanía de la ciudad, y en cuya segunda planta se abrirá un centro comercial y un teatro.
En la antigua edificación de la Aduana, frente a la Plaza de San Francisco de Asís, aparece el plan de recuperación, para devolverle su aspecto original y construir en el interior un parqueo de dos niveles, para unos 400 coches, además de un centro comercial en la planta superior.
Ese edificio fue construido en 1914, a partir de un tipo de arquitectura Docks inglesa, y abarcará además un bloque de tres espigones.
El saneamiento ambiental constituye uno de los objetivos fundamentales del proyecto, que ya se aprecia en las aguas de la bahía, con el regreso de algunas especies, sobre todo, en el caso de las aves, y mantener los programas de evacuación de desechos de las industrias en el entorno de la bahía.
Para estos fines, se creó en 1998 un grupo de trabajo especial, con el propósito de sanear la bahía y su cuenca, cuyas labores permitieron incrementar el nivel de oxígeno de las aguas; aunque todavía reciben desechos de varias fuentes contaminantes.
El panorama esperado para un futuro inmediato, para esta parte de la capital, tiene mucho que ver con el turismo, con el aprovechamiento de los escenarios, la historia y las tradiciones, y la constante preocupación por una ciudad más limpia, agradable y de cara al desarrollo de la industria recreativa insular.

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