¿Quiénes son los nuevos grandes del béisbol cubano?

Por Charly Morales Valido

Fotos: José Meriño

Cerró la primera fase del dialéctico –por no decir inconstante o voluble- campeonato cubano de béisbol, con cuatro equipos clasificados directos a la segunda ronda y cuatro más luchando por los dos comodines que les permitirán avanzar. De esos ocho conjuntos, solo hay uno de los llamados Cuatro grandes del béisbol cubano: el Villa Clara.

Conocidos indistintamente como los Naranjas, los Azucareros o los Leopardos, los pupilos del manager Vladimir Hernández se colaron en el top 4 a última hora con una victoria ante Las Tunas. Ni Industriales, ni Pinar del Río, ni muchísimo menos Santiago de Cuba clasificaron a la siguiente fase, y ya muchos comienzan a preguntarse si todavía son “grandes”.

Ahora mismo, sus únicos avales son el uniforme y la historia, pero los eternos invitados a la postemporada han cedido protagonismo ante novenas más pujantes como Ciego de Ávila y la surreal selección de Matanzas, que solo perdió 3 partidos en la ronda inicial. Para algunos, tal forja es testimonio de cohesión y nivel; para otros, otra prueba de decadencia y disparidad.

El timonel de los Cocodrilos de Matanzas, Víctor Mesa, armó el equipo que le funciona sin importar lugar de nacimiento, y lo dirige como entiende. Al final ganó 42 de sus 45 partidos y se perfila como gran favorito para ganar un título esquivo. Para muchos, Matanzas desplazó a Industriales como el equipo más odiado, o al menos el que la mayoría quiere ver perder.Claro, y recordando al bolero, solo se odia lo querido…

De vuelta a los ángeles caídos, el peor caso es Santiago de Cuba: la temible aplanadora no gana la corona desde 2008. Por una parte el retiro de sus históricos, por otra, el éxodo de talento joven alejó a las Avispas de las zonas de clasificación. Su coronación este año en el torneo sub-23 permite creer que un futuro mejor es posible, pero el presente, francamente, da grima…

Industriales, por su parte, no gana desde 2010, cuando un equipo sin grandes figuras venció en el séptimo partido de la final a un Villa Clara que parecía indetenible. Con Lázaro Vargas al mando no concretaron los resultados esperados, ni con Javier Méndez tampoco. Se comenta que el “Javi” es el mismo buenazo que era como pelotero, un pecado a nivel de dougout. Pinar del Río no preocupa tanto, máxime que hace apenas dos años ganó el título nacional. No es raro que tras quedar fuera un año, al siguiente regresen por lo grande y alcen la corona.

De las sorpresas quizás la mayor sea Camagüey (24-21). El campeón Ciego (29-16), Matanzas (42-3), Granma y Villa Clara (27-18) suelen clasificar, pero los agramontinos no avanzaban a playoff desde hace 16 años y todavía sueñan con ganar su primera corona nacional; cosa rara, dado el arraigo del béisbol en sus predios y a la estrellas que han vestido su uniforme, empezando por Luis Ulacia.   

Holguín (26-19), otro aspirante al comodín, al menos puede ufanarse de un título, pero le falta profundidad a su roster así como plantearse en serio reeditar la hazaña. Otro tanto pasa con Las Tunas e Isla de la Juventud, ambos con 23 victorias y 22 reveses, que igual la tienen cuesta arriba. Sin embargo, la pelota es redonda y viene en caja cuadrada, y en un campeonato tan loco como este, francamente, cualquier cosa puede pasar.

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