Revolución cubana: 58 años más fuerte que nunca

Por: Miguel Fernández Martínez

Fotos: Archivo

A pesar de presiones, bloqueos, agresiones y una feroz guerra mediática que no se detiene, la Revolución cubana está a punto de conmemorar su aniversario 58 orgullosa de trabajar incansablemente por alcanzar una sociedad más justa y perfectible.

Hablar de un proceso social que involucra a obreros, campesinos, estudiantes, militares, científicos, intelectuales; a niños, ancianos, mujeres y hombres, sin distinción de género y raza, es hablar de un proyecto noble y grandioso que, desde sus albores, involucró a toda esa masa compacta y heterogénea que se llama pueblo.

Un año más se cumple desde que aquella tropa de guerrilleros barbudos, con el legendario comandante Fidel Castro Ruz a la cabeza comenzó a cambiar los destinos de un país convertido en una finca por las oligarquías nacionales y traspatio de las transnacionales estadounidenses.

¿POR QUÉ LA REVOLUCIÓN CUBANA?

Hasta 1959, Cuba era un país de luces, maracas, azúcar y ron para los turistas yanquis, que no respetaban la dignidad del pueblo cubano, intentando convertir a la Isla en el prostíbulo del Caribe.

Aunque muchos pretendan adulterar las cifras y contar otras historias, la Revolución cubana encontró –hace 58 años- un país con 9 000 maestros desempleados, un índice de analfabetismo del 23,6 por ciento de la población, más de 800 000 niños que no asistían a las escuelas y con una tasa anual de 42 niños muertos por cada mil nacidos vivos.

En el campo cubano la situación era más desastrosa. Según una revista de la época –Carteles-, el obrero agrícola no disponía, como promedio, de 25 centavos diarios para comer, vestir y calzar, y el 60 por ciento vivía en bohíos de techo de guano y piso de tierra, sin servicios sanitarios.

El 85 por ciento carecía de servicio de agua potable, el 44 por ciento no asistió jamás a una escuela, el 14 por ciento padeció de tuberculosis; y el 13 por ciento de fiebre tifoidea, entre otras enfermedades como consecuencia de la desnutrición, la ignorancia y la insalubridad.

Los niveles de injusticia social eran sorprendentes y eso provocó la estampida popular, primero en las montañas y luego en las ciudades, para sacudirse de encima a una tiranía que dejó 20 000 muertos y a una oligarquía que condenaba a la mayor parte de los cubanos a vivir sin amparo ni seguridad.

¿QUÉ ENFRENTÓ LA REVOLUCIÓN CUBANA EN ESTOS 58 AÑOS?

Desde el mismo inicio de la Revolución triunfante, en enero de 1959, los oligarcas, la burguesía y los explotadores buscaron amparo en el Gobierno de Estados Unidos, en una cruzada que tenía como objetivo derrocar el nuevo proyecto social que desde el principio fue abrazado por el pueblo.

Seis meses fue el plazo que dio Washington para que la Revolución cubana se derrumbara, una pesadilla que 11 administraciones presidenciales en Estados Unidos han tenido que soportar, a pesar de persistir –todavía hoy- en ver descalabrarse las esperanzas de más de 11 millones de cubanos.

Ataques militares; una invasión mercenaria en 1961; introducción de plagas letales contra animales y seres humanos; asesinato de diplomáticos; más de 600 intentos de magnicidio al líder Fidel Castro; persecución financiera, y un intento de genocidio contra el pueblo en la figura del bloqueo económico, comercial y financiero decretado contra Cuba en 1962 y que todavía hunde sus garras con saña en la sociedad cubana.

En ese intento Washington ha gastado miles de millones de dólares, financia una falsa oposición interna y trata de captar a jóvenes cubanos a través de sus universidades para que den la espalda a la Revolución y contribuyan a su desmoronamiento.

Pero a pesar de todo y 58 años después, la Revolución cubana está en pie, fuerte, consolidada, reformulándose sobre sus propios errores y aciertos y avanzando para alcanzar sus propósitos.

LA REVOLUCIÓN CUBANA, 58 AÑOS DESPUÉS

Cuba es hoy el único país de América sin desnutrición infantil, según un reporte del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, que además calificó a la pequeña isla como un paraíso internacional de los niños.

Cuba exhibe hoy la tasa de mortalidad infantil más baja de América (4,2 por cada mil niños nacidos vivos), ha graduado a más de 130 000 médicos en 55 años y el sistema de salud cubano es un ejemplo para el mundo.

La esperanza de vida es de casi 79 años, el acceso a la salud pública -que incluye desde la atención preventiva hasta los más sofisticados tratamientos y trasplantes- es gratuita, y la educación, desde las primeras edades hasta la enseñanza universitaria, es un derecho pleno de todos los ciudadanos.

Además, emplea el 54 por ciento del presupuesto nacional en servicios sociales –educación, salud pública, cultura- y tiene uno de los mayores índices de desarrollo humano a pesar del criminal bloqueo impuesto por Estados Unidos.

Ninguno de los 200 millones de niños que duermen hoy en las calles es cubano; nadie muere por desnutrición o falta de atención social, no hay desaparecidos ni aparecen muertos en las calles por razones políticas.

Cuba es un ejemplo de solidaridad internacionalista, y en cualquier rincón del planeta, donde haga falta la ayuda de médicos, maestros y especialistas cubanos, ahí están prestos a brindar su esfuerzo por causas nobles, fieles al pensamiento de Fidel Castro cuando aseguró que “Cuba no da lo que le sobra, sino comparte lo poco que tiene”.

Ese es el resultado de 58 años de Revolución. Trabajar y seguir haciéndolo a favor de su pueblo y de toda la Humanidad.

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