Por Alfredo Boada Mola
Inspiradas en la simpatía y el amor que se profesan dos pueblos vecinos como los de Cuba y Estados Unidos, las estadounidenses Cynthia Aguilar, Aimee Spector y Karen Figueroa iniciaron una travesía desde las costas de La Habana hasta las de Cayo Hueso, en el estado de la Florida, nadando acostadas y remando con las manos sobre una tabla de windsurf (paddle board).
Minutos antes de comenzar su hazaña de cruzar el estrecho de la Florida en recorrido de relevos, Aguilar -salvavidas miamense de 33 años de edad dedicada a ese difícil deporte desde hace tres lustros- aseguró a Correo de Cuba que quiere demostrar que cuando alguien se propone altas metas y se concentra en ellas, todo se puede alcanzar.
Parte del dinero que recauden las dos maestras y la salvavidas norteamericanas, por el arriesgado cruce del estrecho en su tabla Indigo, será dedicado a apoyar la atención de pacientes con cáncer, así como a atletas discapacitados en sus participaciones olímpicas, afirmaron las tres audaces muchachas en conferencia de prensa.
"Estamos aquí; somos seres humanos y lo importante es que prime el amor y la compasión; somos familia", señaló Aguilar, cuya abuela es de origen cubano.
He notado que los cubanos son muy cálidos y amables, y queremos demostrar que se pueden lograr cosas por amor y compasión, ya que nuestro objetivo principal es apoyar a los enfermos de cáncer para que tengan acceso a los medicamentos y a los atletas con discapacidades para que puedan enfrentar sus retos, abundó.
El comodoro del Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba, José Miguel Díaz Escrich, expresó que su institución apoya todo intento de récord o evento que sirvan para transmitir un mensaje de amor y amistad entre los dos pueblos y países y en las personas que aman el mar y los deportes náuticos.
"Esto es una proeza de seres humanos, donde tres bellas mujeres llevan un mensaje de amistad, amor, encuentro y generosidad entre los pueblos", aseveró Díaz Escrich.
El plan de la travesía consistió en que, mientras una de las mujeres se mantuviera a bordo de la tabla navegando durante dos horas, las otras dos colegas se recuperaran en un bote catamarán guía que las acompañara durante todo el trayecto, el cual debió demorar entre 20 y 25 horas, hasta tocar tierra en Cayo Hueso, Estados Unidos.
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