Tarea Vida, plan cubano frente al cambio climático

Tarea Vida, Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático

Por María Julia Mayoral

Cuba dispone hoy de un plan de Estado de mayor alcance y jerarquía para el enfrentamiento al cambio climático, lo que posee especial valor dada la condición insular de este archipiélago caribeño.

Identificada como Tarea Vida, la iniciativa deberá implementarse mediante un programa de inversiones progresivas con ejecuciones a corto (año 2020), mediano (2030), largo (2050) y muy largo (2100) plazos, según las disponibilidades financieras, indicó el Consejo de Ministros a finales de abril.

Hace unos días, la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento unicameral) recibió información detallada del asunto que, al decir del Presidente Raúl Castro, posee “una significación estratégica” para el presente y sobre todo el futuro de la nación.

En la conformación de Tarea Vida, el Gobierno contó con la participación del potencial científico y tecnológico nacional a lo largo de más de 25 años.

Entre los antecedentes del plan figuran las investigaciones sobre cambio climático iniciadas por la Academia de Ciencias de Cuba en 1991, las cuales ganaron en intensidad a partir de noviembre de 2004, luego del embate de los huracanes Charley e Iván sobre el occidente del territorio.

A partir de entonces, diversos estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo territoriales para la reducción de desastres nutrieron el conocimiento del tema, apreció la titular de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), Elba Rosa Pérez.

El cambio climático, apuntó, “viene agravando y agravará los problemas ambientales, convirtiéndose en un factor determinante del desarrollo sostenible”.

A la altura de 2007 aumentaron las investigaciones científico-tecnológicas a fin de estructurar un macroproyecto 2050-2100 sobre peligros y vulnerabilidades costeras, suscrito por el ejecutivo en febrero de 2011.

En fecha más reciente, en 2015, comenzó un proceso de actualización de los documentos nacionales vinculados al cambio climático; todo ello sirvió de base a la Tarea Vida, aseguró la Ministra.

Según evidencias científicas, el clima en Cuba es cada vez más cálido y extremo, unido a un incremento de la variabilidad en la actividad ciclónica.

A juicio del Citma, las inundaciones costeras a causa de huracanes, frentes fríos y otros eventos meteorológicos extremos representan el mayor peligro por las afectaciones que ocasionan sobre el patrimonio natural y el construido.

La línea de costa en las playas arenosas está retrocediendo 1,2 metros como promedio cada año, mientras que la intrusión marina en las cuencas subterráneas y la salinización de los suelos siguen en aumento, corroboraron distintos análisis.

Conforme a las proyecciones, la elevación del nivel medio del mar podrá alcanzar hasta 27 centímetros en 2050 y 85 en 2100; ello provocará la pérdida paulatina de la superficie emergida del país en zonas costeras muy bajas, así como la salinización de los acuíferos subterráneos abiertos al mar debido al avance de la cuña salina.

En opinión de la Ministra, “hay que seguir explicando, argumentando, persuadiendo, en especial en las comunidades próximas al mar. También es necesario que los científicos continúen trabajando en el desarrollo de variedades de cultivos más resistentes al cambio climático.

“Cuando decimos que el nivel medio del mar está subiendo en la Isla y que continuará elevándose, no es una simple observación; detrás hay una explicación científica fundamentada y colegiada entre los expertos, y sobre la base de los modelos físico-matemáticos se elaboran pronósticos confiables”.

Tarea Vida contempla labores a fin de proteger zonas costeras vulnerables, asegurar la disponibilidad y el uso eficiente del agua y los suelos, detener el deterioro de los arrecifes de coral, así como el fomento de las energías renovables, la eficiencia energética, la seguridad alimentaria, la salud y el turismo.

El documento plasma la decisión gubernamental de no permitir la construcción de nuevas viviendas en los asentamientos costeros amenazados y adaptar las actividades agropecuarias a los cambios en el uso de la tierra como consecuencia de la elevación del nivel del mar y la sequía.

Además, plantea la necesidad de suprimir áreas de cultivo próximas a las costas o afectadas por la intrusión salina, diversificar las plantaciones, mejorar las condiciones de los suelos e introducir y desarrollar variedades resistentes al nuevo escenario de temperaturas.

En información a los diputados, la presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Inés María Chapman, aseguró que el déficit de precipitaciones redobla los problemas.

Durante el primer semestre del año, precisó, el 43 por ciento del territorio nacional fue declarado en situación de sequía; en tanto, los embalses de agua cerraron el período con tres mil 500 millones de metros cúbicos (m3), equivalentes al 39 por ciento de la capacidad total e inferior a la media histórica para la fecha en mil 500 millones de m3.

Actualmente 143 embalses continúan por debajo de la mitad de su capacidad, mientras prosiguen las mermas en las aguas subterráneas: de 100 acuíferos bajo monitoreo, 42 registran descensos, ejemplificó.

En total, subrayó, hay 286 fuentes de abasto afectadas, lo que incide de manera directa en el suministro a unos 929 mil habitantes, y los mayores estragos se concentran en la oriental provincia de Santiago de Cuba.

Con estrecho vínculo a Tarea Vida, el Parlamento aprobó en julio la Ley de Aguas Terrestres, en aras de lograr una gestión integral y sostenible de los recursos hídricos e incrementar su protección en concordancia con las políticas medioambientales.

La legislación toma en cuenta la presencia de nuevos actores económicos en el país y las inversiones en otras esferas que requieren obras hidráulicas inducidas y demandan el empleo del líquido.

En el caso de Cuba, el agua constituye un recurso del Estado. “Nunca se privatizará eso que constituye un derecho humano esencial”, señaló Chapman.

Según apreciaron los diputados, la nueva legislación responde al espíritu nacional de salvaguardar su patrimonio natural y al mismo tiempo sentar mejores bases para el desarrollo económico.

La Asamblea Nacional del Poder Popular recibió información detallada para el presente y sobre todo el futuro de la naciónElba Rosa Pérez, ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).Las inundaciones costeras a causa de huracanes, frentes fríos y otros eventos meteorológicos extremos representan el mayor peligro.

Categoria: