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Sitio La Güira, identidad, naturaleza e historia en CubaPor Neisa Mesa del ToroEl sitio La Güira es un espacio recreativo de Cayo Coco, donde la historia y la naturaleza se unen para mostrar las costumbres y tradiciones de los primeros pobladores de la cayería norte cubana.Perteneciente al destino turístico Jardines del Rey, en el litoral norte de la central provincia de Ciego de Ávila, el paraje, situado a 12 kilómetros de la zona hotelera, propone al turista disfrutar el aire puro en un ambiente natural muy conservado.El área sobresale por la cantidad de arbustos, principalmente del árbol que le da su nombre: la güira, cuyo fruto fue usado antaño para hacer vasijas y artículos de cocina, y hoy emplean diestros artesanos para recrear diversos objetos utilitarios. Según testimonio de Reinaldo Abreu, (conocido como El tío), guía del lugar, existe gran diversidad de la flora y la fauna, con una representación de las más de 300 especies vegetales y de las 236 aves, que viven en la región.Explicó sobre algunas curiosidades botánicas, como ejemplo el helecho que resucita (doradilla en algunos países) porque en el período seco prácticamente se muere la planta y cuando se le echa agua a los 25 o 30 minutos adopta un verde intenso.Otra es la maboa, un tipo de árbol que según el científico botánico cubano Juan Tomás Roig, la usaban los aborígenes para untarla en la punta de la lanza cuando combatían con sus enemigos. Esta especie sólo habita en Cayo Coco y Cayo Judas.También están la samia, vegetal prehistórico, las parásitas (viven de la sabia de las demás plantas) orquídeas, curujeyes- y las epifitas, que no necesitan suelo para vivir, pues reciben los nutrientes del aire y utilizan rocas, cables de teléfono para crecer, dentro de éstas los cactus.Lo diferente de los cayos Coco y Guillermo, lo conoce el viajante en ese espacio campestre al explorar los senderos interpretativos, pródigo en riquezas naturales de un área de alta sensibilidad ecológica.Durante el recorrido es frecuente encontrar entre las ramas de los árboles, varios tipos de aves de plumajes de diversos colores, como el periquito, negrito, chichinguaco, zunzún y hasta una exclusiva subespecie de cabrerito de la ciénaga.Carpinteros jabao, verde o escapulario se observan a menudo en los únicos 16 ejemplares de palma real (árbol nacional de Cuba) que crecen en toda la cayería norte avileña.Al adentrarse por esos parajes es muy común descubrir un coco blanco o ibis blanco, abundante en la zona, y del cual recibe el nombre Cayo Coco, o algunas joyas endémicas cubanas como el cartacuba, el sinsoncillo y el pechero, entre otras.En el sitio La Güira se encuentran las ruinas de un asentamiento de carboneros Allí se exponen las costumbres, tradiciones y modo de vida de los primeros pobladores radicados en la región a principio del siglo XX, comentó El tío.Durante los primeros años de 1900 hubo un gran auge en la producción de carbón vegetal; allí tenían sus negocios unos españoles radicados en Cuba, poseían varias bodegas para almacenar el producto que luego lo transportaban en barcos para venderlo en la capital.En ese entonces vivían en Cayo Coco casi 600 personas, los hombres, eran quienes montaban los hornos y fabricaban el combustible natural, resaltó.Otro de los senderos llega a una de las playas visitadas por el escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899 -1961), Premio Nobel de Literatura 1954, durante su bojeo por la costa norte cubana, escenario que un día inmortalizó en su famoso libro Islas en el Golfo.Un típico bohío, hecho de madera y hojas de palma, una pequeña área con plantas de café y un horno para la producción de carbón vegetal son algunos de los escenarios que muestran las costumbres de los campesinos en Cuba.El carbón fabricado se emplea en la cocción de alimentos, en parrilladas, para asar cerdos y otras carnes, porque las tradiciones culinarias dan al visitante el complemento necesario para una feliz estancia en el lugar.Ese reservorio ecológico facilita combinar la emoción de paseos a caballo y juegos ecuestres con el original bouquet del ron cubano ofertado en la tienda especializada y degustar los cocteles y las opciones del restaurante.Asimismo se puede disfrutar de los guateques, fiesta casera campesina donde se merienda, canta y baila al son de ritmos de la música tradicional de la campiña cubana.Pero no sólo los adultos encuentran un lugar seguro, también los niños y adolescentes disponen de facilidades para divertirse de una recreación sana al aire libre, con toda una estructura creada.Según las estadísticas alrededor del cinco por ciento de los excursionistas que llegan al balneario Jardines del Rey, distante a unos 490 km de La Habana, son menores de 16 años.Visitar el Sitio La Güira es como desprenderse de las ataduras de la vida citadina y viajar hacia lo natural rodeado de una flora y fauna de extrema belleza, experiencia única para entrar en contacto directo con lo más interesante del paisaje cubano.

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