Los extremos geográficos de una isla maravillosa
Por Roberto F. Campos
Una propuesta poco usual para visitar Cuba puede muy bien estar en sus extremos geográficos. En este orden la isla posee encantos superlativos, sobre todo si se buscan sitios perfectos para la aventura y los viajes de naturaleza, pues sus zonas límite constituyen verdaderas sorpresas para los sentidos.
El archipiélago cubano está formado por dos islas, la principal y la del municipio especial de Isla de la Juventud, antiguamente Isla de Pinos, y por más de 4 000 pequeñas islitas, islotes y cayos, parajes verdaderamente atractivos para vacaciones activas.
La isla de Cuba es la mayor de las del Caribe, abarca una extensión de 104 945 kilómetros cuadrados, mientras Isla de la Juventud alcanza los 2 200. Pese a una variada promoción de esta parte del mundo, aun queda un viaje particular para el conocimiento de la ínsula y los puntos clave de su geografía, comparada con un caimán por el colorido de la vegetación y la forma propia del archipiélago.
Los puntos extremos de Cuba son: al norte, la Punta del Francés, en la península de Hicacos; al sur, la Punta del Inglés, en Cabo Cruz; al este la Punta de Maisí, y al oeste, el Cabo de San Antonio.
Sitios muy bellos
Otras curiosidades se unen a la intención de realizar un recorrido que nos permita unir los topes de Cuba, pues es significativo tener en cuenta que la mayor profundidad del mar Caribe está al sur de la Isla, y se trata de la fosa de Bartlet, que se halla entre Cuba y Jamaica.
El río más largo de Cuba es el Cauto, con 270 kilómetros de longitud y más de 100 kilómetros navegables, pero en las Antillas Mayores es superado por tres ríos de la isla de La Española (Haití y República Dominicana).
Por lo demás, el pico más alto de Cuba es el Turquino, que mide 1 974 metros; Cuba abarca la misma superficie que el resto de las Antillas sumadas, y la primera villa fundada aquí fue Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, en 1511, que estuvo aislada del resto del país (por carretera) durante 450 años.
Pero los extremos son punto y aparte, con su naturaleza virginal, filiación al mar y espacios propicios para un conocimiento turístico muy particular.
Norte
El extremo norte cubano está en la península de Hicacos, territorio del municipio de Cárdenas y famoso por albergar al más importante balneario cubano: Varadero, distante a unos 140 kilómetros de La Habana, la capital.
En esa región septentrional, donde también aparece una guirnalda de islotes pequeños, las autoridades hundieron algunos barcos para convertirlos en morada de peces y de esta suerte facilitar el buceo contemplativo y la fotografía sumergida. Se encuentra en el norte de la provincia de Matanzas.
La península está alejada actualmente de la tierra firme por los canales de navegación que unen a la laguna de Paso Malo con el mar abierto y la bahía de Cárdenas. Limita al norte y al oeste con el estrecho de la Florida, al sur con Santa Marta, al sureste con la bahía de Cárdenas y al este con la cayería Sabana-Camagüey.
Punta Hicacos es el punto más septentrional de la tierra firme de Cuba y el más próximo al territorio estadounidense. Mientras, punta Las Morlas indica el límite oriental de la península. Esta tiene una extensión territorial de 16,3 kilómetros cuadrados y 22 kilómetros de largo, con una bella playa de 20 kilómetros.
Sur
El extremo sur está en el oriente, en Cabo Cruz, provincia de Granma, nombre en alusión al yate que trajo al líder cubano Fidel Castro en 1956 a esa zona, para iniciar su lucha revolucionaria que le llevó al triunfo en 1959.
Por allí existen además sitios arqueológicos como Atabey, nombre que responde a una deidad de las aguas que corren, de acuerdo con las culturas aborígenes agroalfareras del Caribe insular.
En Cabo Cruz existe una comunidad de pescadores, un faro, instalaciones turísticas cercanas y una belleza indudable que se puede apreciar mediante senderos de interpretación y con mente abierta a la naturaleza.
Caminando en ambas direcciones por la línea de la costa, en ocasiones hasta varios kilómetros, aparece El Guafe, otro punto de destaque en las cartas de las agencias de viaje, y un hotel en la playa Pilón, muy bien pertrechado.
Oeste
El extremo occidental está en Cabo de San Antonio, en la provincia de Pinar del Río, famosa por la producción de excelentes hojas de tabaco empleadas en los Habanos, los puros más famosos del mundo. Pero en San Antonio el mar predomina; desde ese lugar hacia el Estrecho de Yucatán prevalece el Faro Roncali, levantado por la corona española sobre el arrecife costero, donde aun está.
La distancia entre este punto y el más cercano de la península de Yucatán, México, es de 202 kilómetros. El extremo de este accidente geográfico termina en una barra arenosa de poca profundidad, desde donde se extiende, varios kilómetros después hacia el noreste, la playa de Las Tumbas.
Esta comprende unos cuatro kilómetros de largo y es considerada la más bella de toda la península de Guanahacabibes, en el extremo donde se encuentra el Cabo de San Antonio. Muy cerca de ese lugar está María La Gorda, un famoso Centro Internacional de Buceo con varios puntos de inmersión.
En el Cabo de San Antonio se registran las variables meteorológicas que influyen en la provincia de Pinar del Río. Además, es mudo testigo de naufragios y de las acciones de corsarios y piratas por el Mar Caribe, siglos atrás.
Este
Y finalmente, el extremo más al este del archipiélago cubano es la Punta de Maisí, en el municipio de Baracoa, precisamente primera ciudad fundada por los españoles en Cuba en 1511 y perteneciente a la provincia de Guantánamo, la más oriental.
Esa punta limita al este con el Paso de Los Vientos, al oeste con el Consejo Popular Sabana, al norte con las aguas del océano Atlántico y al sur con el Mar Caribe. Su extensión territorial es de 87,7 kilómetros cuadrados, mientras que su insignia es un faro para la navegación.
Fue un lugar de la guarnición española con puerto, torreros, secaderos de café y una industria de bananos y una fábrica de ladrillos. Pero llegar a ese faro, conocer historias de quienes lo operan y observar en derredor constituye un viaje fantástico, para conocer gente, tradición y paisaje.
De cualquier manera, visitar los cuatro extremos cubanos puede muy bien convertirse en una verdadera aventura, con fáciles vías de acceso y que permiten observar el desarrollo de una industria recreativa dirigida a preservar la naturaleza y el entorno humano.
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