Un Buitre blanco sobrevuela La Habana

Por Charly Morales Valido

Emilio Butragueño es una institución en el club español de fútbol Real Madrid, y su presencia en La Habana dice mucho de las aspiraciones del once merengue en un país con más vínculos del que podría pensarse a priori y que datan de mucho antes de esta suerte de fiebre que amenaza con desterrar al béisbol de la preferencia nacional.

El complejo deportivo Eduardo Saborit no es el Santiago Bernabéu, pero por estos días un centenar de chiquillos se lo creen, y vestidos de blanco patean balones, saltan, corren, cabecean y miran a la historia directo a los ojos. Para muchos, el madridismo se resume a Cristiano Ronaldo, pero quizás intuyen que este visitante es especial.

Se trata del jugador que encabezó la temible Quinta del Buitre, una cuadrilla que llenó de gloria al Madrid, y puso a Butragueño en el altar de Di Stefano, Puskas y otros que vendrían luego, como los Galácticos de Florentino Pérez, el presidente que ahora lo mandó como su embajador personal para negociar futuros acercamientos.

“Esperamos que esto sea solo el comienzo y nuestra presencia sea más consistente. Nos interesa sobre todo aprovechar el fútbol para fomentar valores”, comentó el actual director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, quien no descarta una futura captación de talentos en Cuba.

“Nunca se sabe; lo que queremos es talento, la nacionalidad es lo de menos. El fútbol está cada vez más globalizado y no hay nada imposible”, expresó quien fuera elegido uno de los mejores futbolistas del siglo XX.

La Fundación Real Madrid inició el pasado lunes un campus de entrenamiento, el proyecto “Aprendiendo valores a través del fútbol”, al frente del cual vino Joaquín Sagués. “En este país, donde la educación y la salud son públicas y gratuitas, y se encuentran entre las mejores del mundo, nos hace ilusión utilizar el fútbol para transmitir los valores positivos del deporte”, agregó el directivo merengue.

Javier Sanz, responsable directo del proyecto habanero, exhortó a los niños reunidos en el antiguo cinódromo a disfrutar a tope la experiencia para aprender y compartir con los demás. El programa aprovechó las mañanas para ofrecer charlas y ejercicios prácticos, y las tardes fueron dedicadas a partidillos y sesiones prácticas.

Según Sagués, cada día se hizo énfasis en un aspecto diferente: liderazgo, esfuerzo, autocontrol, trabajo en equipo y respeto a los demás. Quién sabe, quizás en el futuro alguno siga los pasos de los ocho cubanos que militaron en el Real Madrid, entre ellos el mítico  Jesús “Chus” Alonso, que marcó 56 goles en 121 partidos con los merengues.

Además, figuras como Gaspar Rubio Meliá, conocido como El Rey del Astrálago, se “fugó” de la capital española en 1930 para irse a La Habana y jugar con el Juventud Asturiana, un equipo criollo que causaba furor cuando aún la pelota no era la religión nacional. Por cierto, clubes como Real Madrid, Sporting de Gijón, Atlético, Español, Celta de Vigo cruzaban el Atlántico para jugar en La Habana, al igual que otros de renombre, como Vélez Sarsfield, Alianza Lima y Colo-Colo.

Dicen que la historia es cíclica… Hace poco vino el Santos Laguna mexicano, el New York Cosmos con el ex-madridista Raúl González Blanco, y hasta la selección de Estados Unidos con todo y Jurgen Klinsmann. Bueno, que para bien sea.

El legendario exfutbolista Emilio en el estadio Eduardo Saborit de La Habana.Butragueño con niños de varias escuelas habaneras como parte del campus que la Fundación del equipo imparte en La Habana.Butragueño explica que le interesa sobre todo aprovechar el fútbol para fomentar valores.Emilio Butragueño en el terreno con niños participantes en la clínica de entrenamientoLa Fundación Real Madrid inició un campus de entrenamiento con el proyecto “Aprendiendo valores a través del fútbol”.Los niños disfrutan la experiencia para aprender.

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