Valle de Viñales: disfrutar y comprender

Uno de los destinos de mayor realce en la geografía cubana es Viñales, en la occidental provincia de Pinar del Río

Por Roberto F. Campos

Uno de los destinos de mayor realce en la geografía cubana es Viñales, en la occidental provincia de Pinar del Río, donde se pueden ver a miles de viajeros llegados de cualquier parte del mundo.

El auge del turismo en Cuba en 2017 tiene lugares muy atractivos que están  no solo en las listas de los principales turoperadores que trabajan ese destino. A título individual, además de las variadas ofertas de paquetes, los visitantes foráneos escogen escenarios por su colorido, impacto visual o simplemente por su naturaleza.

De ahí que un par de sitios cubanos destaquen en este verano, tanto para extranjeros como para cubanos: la central ciudad de Trinidad y el valle de Viñales.

No es por gusto la elección. Esos destinos siempre estuvieron en planos primordiales desde hace años, podría decirse que desde la década de 1950,  cuando los viajes a la Isla y su industria turística eran incipientes.

La acumulación de bellezas, la amabilidad de los vecinos, las tradiciones y una gastronomía sumamente esmerada bien pueden ser elementos destacados a la hora de componer la oferta de ambos lugares.

El poblado homónimo se ve en la actualidad lleno de caminantes, personas con mochilas dispuestas a andar y tomar fotografías de un panorama verde y natural, matizado por los sembradíos de tabaco.

El valle de Viñales tiene para sí toda la gama de colores que un amante de la naturaleza podría esperar de su visita a Cuba. A simple vista aparecen los mogotes, repletos del verdor que inunda los sentidos, entrelazándose con el árbol nacional: la palma real.

Incrustados por esos parajes se encuentran los sembradíos de tabaco, con la peculiaridad de tener un suelo químicamente perfecto para la hoja y un clima acorde con el resultado: la confección del puro habano, considerado el mejor del mundo.

El valle de Viñales es uno de los sitios turísticos más conocidos de la Isla. Se trata de 132 kilómetros cuadrados de extensión en medio de la Sierra de los Órganos, en la cordillera de Guaniguanico. Significa una complejidad geológica con predominio de rocas calizas, pizarras, esquistos y areniscas. Y como complemento ideal se ubican las zonas cársicas, sus mogotes.

Ese valle cársico tiene una longitud de aproximadamente 11 kilómetros y una anchura de cinco, con tres establecimientos hoteleros de reconocido prestigio: hotel Los Jazmines; hotel La Ermita; y hotel Rancho San Vicente.

Pero hablar del valle de Viñales jamás sería completo sin mencionar el tabaco que por la zona de Vueltabajo se señala como la mejor capa. Propiamente, Pinar del Río (con 10 848 kilómetros cuadrados) tuvo como apelativo original  Nueva Filipinas, en 1774 (nombrada así por los españoles).  Cuatro años más tarde se quedó con el nombre de la más antigua de las poblaciones del lugar: Pinar.

Por la autopista nacional se llega fácilmente en automóvil (dos horas), en un viaje que obliga siempre más al occidente rumbo a la Sierra del Rosario, con su Pan de Guajaibón, la montaña más alta de esa región, con 699 metros sobre el nivel del mar.

Como sello distintivo del lugar está el Mural de la Prehistoria, en el propio Valle, obra del finado pintor cubano Leovigildo González, quien recreó las distintas etapas evolutivas de la Tierra sobre la pared de uno de los mogotes.

Pero el lugar tiene varios senderos, entre ellos del mirador al valle, donde los grupos de personas se adentran en el paisaje fotografiado desde el mirador. Es una imagen obligada; en su centro se aprecian pequeñas casas de campesinos que cultivan la tierra y atienden a los animales. Y para los aventureros se encuentra allí un canopy o tirolesa, que facilita una visión aérea de la zona.

La caminata permite a los viajeros no solo apreciar de cerca los mogotes sino conversar con los lugareños y concluir el recorrido con un almuerzo en casa de uno de ellos, que les ofrece manjares a su estilo más tradicional con predominio de los frijoles, el arroz congrí o la carne de cerdo asada.

Un escenario verdaderamente impresionante, amigable y colorido que muchos viajeros prefieren, incluso, disfrutar más de una vez. 

Como sello distintivo del lugar está el Mural de la Prehistoria, en el propio Valle, obra del finado pintor cubano Leovigildo González, quien recreó las distintas etapas evolutivas de la Tierra sobre la pared de uno de los mogotes.Incrustados por esos parajes se encuentran los sembradíos de tabaco, con la peculiaridad de tener un suelo químicamente perfecto para la hoja y un clima acorde con el resultado: la confección del puro habano, considerado el mejor del mundo.El valle de Viñales es uno de los sitios turísticos más conocidos de la Isla. Se trata de 132 kilómetros cuadrados de extensión en medio de la Sierra de los Órganos, en la cordillera de Guaniguanico.El hotel Los Jazmines es uno de los tres establecimientos hoteleros de reconocido prestigio en el valle de Viñales.

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