Vidas paralelas de Liuba María Hevia

Por Martha Sánchez

Fotos: Archivo

La cantautora cubana Liuba María Hevia es una enamorada perenne de la guitarra y de la música, pero asegura que no cambia un minuto de vida, de compartir, de estremecerse ante las cosas cotidianas, por el hecho formal de crear.
A la creación le sigue la voz de mando casi cuando la atormenta. Las composiciones de Liuba imbrican poesía con numerosos afectos y aluden a la naturaleza, las pasiones, la familia, los significados de unos seres para otros con tal ternura que muchos de sus temas han tocado los corazones de oyentes, allende los mares.

“Yo le debo los grandes afectos de la vida a mi trabajo; mi familia está regada por el mundo, no solo porque algunos viven en otros lugares sino porque mucha la he conquistado a través de la música, en Colombia, en Canarias, en Venezuela, en Argentina”, confesó en entrevista con Correo de Cuba.
Ahora esas personas son parte esencial de su vida gracias a la música, al poder de la canción, a la complicidad que genera la creación, según sus propias palabras.

Pequeñas cosas hacen feliz a la cantautora: tomarse un café con un amigo; rencontrarse con gente que quiere; leerse un libro de Isabel Allende, autora que adora y cree conocer a profundidad de tanto ojear sus textos cargados de conmovedoras historias familiares.

Como la Allende, desde la literatura, Liuba siente que ha podido contactar con seres maravillosos mediante sus canciones; por ejemplo, el tema Ausencia, además de traerle vivencias desgarradoras, le permitió conocer a Sonia Silvestre.

“Me descubrí un día cantándosela en República Dominicana porque no nos dio tiempo a grabarla”, reveló.

Aunque en materia de cariño afirma rotundamente que quiere a todas sus composiciones por igual.

Violeta Parra con Gracias a la vida y La flor de la canela aún deleitan a la cantante, cuyo gusto permanece invariable tras más de tres décadas de carrera artística, y si le preguntan por el principio, la respuesta se redondea.
“Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat fueron mis dos volcanes; generaron en mí un estremecimiento que permanece porque creo que la poesía no responde a un código de modernidad; ella desnuda, es o no es”, apuntó.
Para muchas personas, Hevia también construye poesías, sabe estremecer a distintas generaciones con su timbre de voz particular y dulce, capaz de infundirle un sentido dramático exclusivo a la interpretación.
La cantautora trabaja por estos días en Vidas paralelas, un disco entrañable porque comparte dúos con artistas queridísimos, cubanos y extranjeros, intérpretes defensores de la canción de autor.

Músicos de diferentes latitudes dialogan con la compositora mediante la música en el nuevo álbum doble, entre ellos Marta Gómez, de Colombia; Georgina Hassán, de Argentina; María Tejada, de Ecuador; Luis Pastor, de España; los dominicanos Víctor Víctor, Maridalia Hernández, Pavel Núñez, José Antonio Rodríguez, y el puertorriqueño Danny Rivera, entre otros artistas latinoamericanos de renombre.

Según precisó Liuba, también participan trovadores queridos de su Cuba natal como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Gema Corredera, Israel Rojas, Amaury Pérez Vidal, Carlos Varela, Omara Portuondo, Beatriz Márquez, Raúl Torres e Ivette Cepeda.

“Más no puedo pedir. Además de ese proyecto surgió otro en el que participo desde la producción; se trata de un disco en torno a canciones mías que prepara el sello Unicornio bajo el título de Pasaba un ángel, y en él colegas muy queridos realizan versiones de mi música”, adelantó.
Mayito Rivera, Wil Campa, Pancho Amat con su grupo, David Álvarez y Juego de manos, Anabel López, Beatriz Márquez, Leo Vera, Polito Ibáñez, Kelvis Ochoa y Luna Manzanares son algunos de los intérpretes en calidad de solistas.

El álbum tiene arreglos instrumentales de Beatriz Corona para la orquesta del Instituto Superior de Arte, a fin de llevar temas relevantes en la carrera de Hevia al campo más sinfónico.

“Un disco hermoso que le agradezco a Unicornio; realmente de una gentileza tremenda, y solo hay un dueto, el más insospechado, el más contrastante, pero que me dio mucha felicidad, y es el mío con Van Van haciendo el tema De monte y ciudad”, reveló.

Con Pasaba un ángel y Vidas paralelas, Liuba aspira a regalar emociones disímiles al público de siempre y a otras personas aún desconocidas pero que quizás mediante la música consiga abrazar.

Dos voces imprescindibles de la canción cubana: Beatríz Márquez y Liuba María Hevia.

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