XVII Festival del Habano

Una novedad comercial siempre bien recibida
 
Por Roberto F. Campos
 
La realización del Festival del Habano del 23 al 27 de febrero siempre trae novedades, en esta oportunidad con el agasajo en primer término de las marcas Romeo y Julieta y Montecristo.
Los Festivales del Habano, ahora con su XVII edición, constituyen un momento de reflexión, disfrute y miras al futuro como ocurre desde su comienzo con esta nueva versión con distintas sedes, la fundamental en el Palacio de las Convenciones de la capital cubana.
Algunos datos iniciales, los primeros diálogos de los participantes y encuentros, dieron camino a uno de los sucesos más interesantes de este evento, la visita a las plantaciones.
El programa, por demás, incluye recorrido por fábricas, catas, concursos, seminario y feria internacional, junto a presentaciones de nuevos productos, que incluso aún no están en el mercado internacional.
 
El campo, siempre instructivo tesoro
 
Expertos en tabaco Premium del mundo visitaron las plantaciones de la región mejor cultivadora de tabaco del país, en la occidental provincia cubana de Pinar del Río, como parte del XVII Festival del Habano.
Los macizos de San Luis y San Juan y Martínez, en Vuelta Abajo, resultaron escenarios para que unas mil 650 personas de 60 países y un ejército de periodistas recorrieran esos interesantes lugares.
Uno de los cosecheros que agasajó a los visitantes, mostró su maestría en el cultivo de esa planta que ayuda a la agroindustria tabacalera insular, de donde salen los habanos, considerados los mejores cigarros Premium (hechos a mano) del planeta.
Iván Máximo Pérez, de 45 años de edad, nominado Premio Habano del Año en Producción en el 2012 y con 30 campañas tabacaleras en su trayectoria, conversó animadamente con los periodistas y les explicó las claves de su éxito con esta hoja.
Puso énfasis en cuanto a la aplicación de nuevas tecnologías agrarias como es el caso de una plantación correcta de las variedades y la doble hilera (dos surcos pegados y uno más ancho), todo ello para aumentar el número de plantas.
Dijo que esas técnicas permiten incrementar la cantidad de plantas, de hojas en la cosecha y por lo tanto un mayor rendimiento en el trabajo, lo que ya aprecia con experiencias de los más recientes cinco años de labor en sus tierras de San Juan y Martínez.
Con faenas a costa de la Cooperativa de Créditos y Servicios Tomás León de ese territorio, dicho cosechero abarca 5,4 hectáreas de este cultivo, de los que 1,2 los dedica a tabaco tapado, que se emplea en la capa de los puros, el trabajo más delicado y exigente.
Otra novedad que apuntó, es realizar trabajos ecológicos por más de cinco años, sin empleo de productos químicos, lo que beneficia el habano al término de su cadena de confección.
Esta edición del Festival del Habano está dedicada a las marcas Romeo y Julieta y Montecristo y también permite la celebración de los 25 años de la franquicia La Casa del Habano, cuya primera sede se abrió en Cancún, México, en 1990.
Estos establecimientos constituyen lugares de venta y promoción de productos cubanos como los puros, el café y el ron y de difusión de la cultura insular.
La corporación internacional Habanos S.A. informó en el comienzo del Festival que el año pasado cerraron con ingresos por encima de los 400 millones de dólares, cuando el tabaco de este país se vende en más de cien naciones.
 
El Festival del Habano con un nuevo impulse a la economía
 
La realización en esta capital del XVII Festival del Habano además de atraer a más de mil personas de unos 60 países, convierte este año esa fiesta tabacalera en un impulso inusitado de la economía cubana.
Para muchas personas, eventos de turismo vinculados con la náutica recreativa y las reuniones de cara al tabaco, pueden constituir elementos de punta de lanza para algunos incrementos posteriores en rubros exportables y en cuanto a escenarios muy comercializables.
De ahí que algunos entendidos comprendan que el Festival del Habano puede traer nuevos signos, luego de que el 17 de diciembre pasado Washington y La Habana concordaran en comenzar un largo proceso de acercamiento, luego de más de 50 años de discordias, sobre todo políticas.
Tal es así, que los cigarros Premium de esta Isla, para los expertos los mejores del mundo, tuvieron su protagonismo el propio 17 de diciembre mencionado cuando el presidente estadounidense Barack Obama aceptara en público un regalo de un habano.
El mandatario de esa manera violaba indicaciones de muchos años con respecto a este codiciado producto, cuando en una recepción en la Casa Blanca con motivo del Jánuca, o equivalente hebreo a la Navidad, Obama tomara en sus manos el puro y lo llevara a olerlo.
Oportunamente, el vicepresidente comercial de la corporación Habanos S.A., Jorge Luis Fernández Maique, aseguró que el mercado cubano tiene las condiciones para convertirse en los próximos años en una de las principales fuentes de ingresos en cuanto a este rubro.
Expresó que los habanos son conocidos en más de cien naciones y además acotó que Cuba podría comercializar alrededor de 170 millones de tabacos Premium (hechos a mano) en el mercado norteamericano en el caso de que se suspendan las leyes de restricciones económicas, financieras y comerciales.
Agregó que esas ventas podrían propiciar a la economía insular unos 380 millones de dólares, cuando el mercado de este tipo de puros está en los 400 millones de unidades en el mundo, cuando los estadounidenses consumen de 260 a 270 millones de unidades.
Y por demás, las medidas restrictivas de Washington contra La Habana impiden a los súbditos estadounidenses comprar en Cuba esos puros y para ello tienen que viajar a terceros países o simplemente si llegan a la Isla fumarlos, sin poder cargar una reserva para sus hogares.
El ejecutivo dijo en ese momento que solo en el 2013 el tabaco cubano Premium aseguró ingresos por 447 millones de dólares, el ocho por ciento por encima de lo previsto, para unas 27 marcas elaboradas a mano que están con fuerza en 150 países.
Por tanto, la versión de este año del Festival del Habano tiene una connotación muy particular, además de ser esta reunión la mayor de mercadotecnia de un producto como el tabaco, solo superada por el Big Smoke de Las Vegas, Estados Unidos, pero en la que no pueden estar los habanos.

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